En el noroeste de Argentina existe un parque nacional que protege más de 76.000 hectáreas de selva de montaña, hogar de especies amenazadas como el yaguareté y la taruca. Su creación fue posible gracias a una cesión de tierras que involucró a las empresas Ledesma SAAI y Calilegua SAAIC y permitió establecer una de las principales áreas de conservación de la provincia de Jujuy.
El Parque Nacional Calilegua fue creado en 1979 y actualmente resguarda una parte fundamental de las Yungas, un ecosistema caracterizado por su vegetación abundante, sus distintos pisos altitudinales y su diversidad de fauna. Según la Administración de Parques Nacionales (APN), su superficie alcanza las 76.306 hectáreas.
La provincia de Jujuy formalizó la cesión de los terrenos mediante la Ley provisional 3586, sancionada el 27 de noviembre de 1978. Posteriormente, el Estado nacional estableció el área protegida mediante el Decreto 1733, del 19 de julio de 1979.
La documentación oficial identifica dos predios: uno de 53.809 hectáreas, 80 áreas y 30 centiáreas, perteneciente a Calilegua SAAIC, y otro de 22.497 hectáreas y 31 áreas, correspondiente a Ledesma SAAI. En conjunto, las superficies sumaban aproximadamente 76.307 hectáreas.
Aunque la historia de esta donación suele asociarse con la familia Blaquier por su vínculo con Ledesma, los documentos identifican a ambas empresas como participantes en la operación.
Desafío ambiental que plantea el yacimiento Caimancito
La historia de Calilegua también está vinculada con la explotación de hidrocarburos. El yacimiento petrolero Caimancito comenzó a funcionar en 1969 y ocupa unas 5.700 hectáreas dentro del área protegida, según información de la Administración de Parques Nacionales.
En noviembre de 2014, el organismo rechazó una propuesta hidrocarburífera relacionada con el yacimiento al considerar que contradecía la normativa ambiental aplicable. El caso expuso las dificultades de compatibilizar actividades económicas preexistentes con los objetivos de conservación de un parque nacional.
Cabe indicar que el área protegida, además de su importancia ecológica, ofrece alternativas para el turismo de naturaleza, como senderos, miradores y observación de aves y otros animales silvestres. El acceso es gratuito, de acuerdo con la información oficial.


