A diferencia de lo ocurrido después del empate ante México, cuando el vestuario de Perú quedó marcado por las felicitaciones y el mensaje de confianza de ‘Mano’ Menezes, la derrota por 2-0 frente a Canadá dejó un ambiente de silencio. Cabizbajos, serios y con poco que decir, los jugadores abandonaron el vestuario del Stade Saputo con la sensación de haber dado un paso atrás.
El malestar fue evidente. Mano Menezes, que en los últimos partidos había intentado transmitir tranquilidad y reconocer los avances del equipo, esta vez parecía estar fastidiado por lo que había visto en la cancha. No hubo grandes discursos ni palabras de aliento. Fue una “paliza emocional” para el grupo.
La derrota no solo dolió por el resultado. También por la manera. Perú prácticamente no pudo encontrar respuestas ante un Canadá que impuso su ritmo, su intensidad y su superioridad física. El propio Menezes reconoció después del partido que la selección no hizo un buen encuentro y que casi nunca consiguió generar juego. “El primer paso es la autocrítica”, señaló el técnico.
Y dentro del grupo hubo preocupación. Especialmente entre aquellos futbolistas que vienen del proceso anterior y que, inevitablemente, terminan comparando sensaciones, funcionamiento y resultados. Yoshimar Yotún, Pedro Gallese y Gianluca Lapadula son algunos de los referentes que sintieron con mayor fuerza el golpe de una actuación que volvió a abrir preguntas sobre hacia dónde camina la selección. Si lo normal es que muchas veces los experimentados o líderes tomen la palabra tras un mal partido, esta vez la reacción fue el silencio.
Menezes, además, explicó que el desgaste físico tuvo incidencia: era el tercer partido de Perú en esta fecha FIFA, mientras Canadá llegaba con una semana de descanso. Incluso realizó cinco cambios en el entretiempo al considerar que algunos futbolistas no estaban en condiciones de continuar.
Pero más allá de cualquier explicación física, el golpe anímico fue lo principal. Y eso es lo que más preocupa puertas adentro. Ahora aparece Colombia como próximo rival. Y ahí estará una de las primeras pruebas para comprobar si lo ocurrido en Montreal es, lamentablemente, la tendencia y no el accidente que fue México.
