La embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, dimitió este martes 13 luego de que la Casa Blanca le pidiera la renuncia tras un escándalo de presunta corrupción ligado a favores económicos.
Un informe de The Wall Street Journal reveló que, antes de su audiencia de confirmación en el cargo por el Senado, la diplomática estadounidense había solicitado a un acaudalado donante del Partido Republicano que cubriera 100.000 dólares en gastos de su tarjeta de crédito a cambio de presentarlo ante el entorno de Donald Trump, junto a la promesa de otros beneficios.
La gestión de Trump respondió a los cuestionamientos durante la primera conferencia de prensa de Katie Zacharia, flamante portavoz presidencial.
“Le hemos pedido renunciar a la embajadora Guilfoyle. Ella ha sido un maravilloso aporte al equipo y le deseamos lo mejor”, dijo a la prensa la nueva vocera de la Casa Blanca.
Apenas un par de horas después, la propia Kimberly Guilfoyle anunció en su cuenta personal de X que había dimitido como embajadora de Grecia, cargo que ocupó durante casi un año, y agradeció a la Administración Trump la confianza que le otorgó.
“Servir como embajadora de los Estados Unidos en Grecia ha sido el honor de toda una vida. Siempre estaré agradecida al presidente Donald J. Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por encomendarme el extraordinario privilegio de representar al país más grande en la historia del mundo”, publicó la exembajadora.
Serving as the United States Ambassador to Greece has been the honor of a lifetime. I will forever be grateful to President Donald J. Trump and Secretary of State Marco Rubio for entrusting me with the extraordinary privilege of representing the greatest country in the history of the world. From my first day as Ambassador, I have worked tirelessly to advance President Trump’s America First agenda, strengthen our strategic alliance with Greece, and deliver meaningful victories for the American people. During my tenure, we have helped secure historic agreements to expand American liquefied natural gas exports to Europe, advanced the Vertical Corridor to reduce Europe’s dependence on Russian energy, strengthened our defense and security partnership with a critical NATO ally, and expanded opportunities for American businesses and investment throughout the region. I am especially proud of the role our Embassy has played in strengthening American energy dominance, advancing economic cooperation, and ensuring that the United States remains the indispensable leader in Southeast Europe. These accomplishments are a testament to President Trump’s bold leadership, Secretary Rubio’s commitment to American diplomacy, and the extraordinary men and women who serve our country every day. I also want to address the recent allegations against me. These allegations are false, and I intend to vigorously defend my name, my reputation, and my integrity. I have dedicated my professional life to fighting for justice, standing up for what is right, and defending the values that make America exceptional. I will not allow false accusations to define my decades of public service. My gratitude and respect for President Trump and Secretary Rubio remain unwavering. I am proud of what we accomplished together, and I will always be a loyal supporter of President Trump and his mission to Make America Great Again. While my time as Ambassador may be coming to an end, my commitment to President Trump, the America First movement, and the country I love will never end. It has been the honor of my lifetime to serve the United States of America. My deepest heartfelt appreciation to the people of Greece for their hospitality, partnership, and welcoming me with open arms. God bless President Trump, God bless our incredible diplomats and service members, and God bless the United States of America.
— Kimberly Guilfoyle (@kimguilfoyle) October 13, 2026
En el mismo mensaje, Guilfoyle se defendió de las acusaciones y aseguró que se trataba de “alegaciones falsas” y que tiene la intención de “defender vigorosamente” su reputación.
“He dedicado mi vida profesional a luchar por la justicia, defender lo que es correcto y proteger los valores que hacen a Estados Unidos un país excepcional. No permitiré que acusaciones falsas definan mis décadas de servicio público”, sostuvo la exfuncionaria.
Al otro lado de la vereda política
Kimberly Guilfoyle, de 57 años, es abogada de formación y lleva tiempo como una figura reconocible de la política norteamericana, pues desde la segunda mitad de los años 90 hasta el 2004 trabajó como fiscal en San Francisco y Los Ángeles, estando a cargo de algunos juicios mediáticos que le dieron notoriedad a nivel nacional.
Fue durante esta época que se casó con Gavin Newsom, entonces alcalde de San Francisco por el Partido Demócrata, convirtiéndose en una pareja que atrajo gran atención mediática. El divorcio se dio en el 2006 luego de solo dos años de matrimonio.
Dicha unión es considerada cuanto menos llamativa en el presente porque Newson es una figura de marcada tendencia progresista y más adelante se convertiría en gobernador de California, cargo desde el que se ha mostrado como un fiero crítico de Donald Trump y que busca emplear como plataforma de una potencial candidatura presidencial.
Paradójicamente, Guilfoyle terminaría teniendo un vínculo muy estrecho con el adversario de su exmarido, relación que iría mucho más allá de la simpatía política y las labores profesionales.
La separación de Newsom y Kimberly Guilfoyle coincidió con la llegada de esta última a Fox News como comentarista legal y presentadora, convirtiéndose en una voz relevante dentro de la esfera conservadora del gigante norteamericano.
El final de la historia de Guilfoyle en el medio televisivo coincidiría con el inicio de una relación sentimental con Donald Trump Jr. en el 2018. Ese mismo año, la presentadora se sumó a la campaña de reelección de Trump padre y se convirtió en una asesora de gran influencia.
Durante la carrera electoral, la exfiscal fue una pieza importante dentro del esquema de recaudación y la organización de diversos eventos de campaña, además de protagonizar discursos que tuvieron un alcance importante entre el núcleo duro del Partido Republicano.
Dudas desde el inicio
Los cuatro años siguientes mantuvieron a Guilfoyle en un rol similar que se extendió hasta la victoria electoral de Trump en el 2024.
Fue en esos momentos que se hizo público el fin de la relación entre la presentadora y el primogénito del presidente electo de EE.UU., a pesar de haber estado comprometidos por varios años. Lo anterior no impidió que Donald Trump nominara a la exconductora de Fox News como embajadora de su país en Grecia en octubre del año pasado.
La designación fue considerada polémica debido que Guilfoyle llegaba arrastrando acusaciones de mala conducta que habrían tenido lugar en medio de su experiencia en la televisión.
Un reportaje de HuffPost publicado en julio del 2018 señalaba que la expareja de Donald Trump Jr. había sido acusada de acoso sexual y malos tratos al interior de la cadena, pero que había gozado de impunidad gracias a que era una protegida de Roger Ailes, el ejecutivo que estaba entonces al frente del medio.
Asimismo, los críticos de Guilfoyle recordaron que participó en un mitin que precedió al asalto al Capitolio en enero del 2021, por el que le pagaron 60.000 dólares procedentes de los gastos de campaña republicanos. El hecho de cobrar esa suma por un discurso de solo tres minutos y los cuestionamientos por el uso de los fondos antes citados fueron vistos negativamente por algunos sectores.
A esto se sumó que analistas y parte de la prensa estadounidense consideraron que la designación de Kimberly Guilfoyle como posible embajadora no solo era una recompensa por sus servicios a la candidatura de Trump, sino también una suerte de premio consuelo o incluso parte de un acuerdo formal tras el fin de su compromiso con el hijo del gobernante electo.
Aunque no comprobable en la práctica, los defensores de esta idea argumentaban que el conocimiento de Guilfoyle de las finanzas del aparato trumpista hacía deseable que se evitara cualquier conflicto que pudiera ocasionar incomodidad al gobierno entrante.
Las posteriores labores de Guilfoyle, una vez oficializada como embajadora, no contribuyeron a mejorar su imagen, colmando la paciencia de Trump cuando The Wall Street Journal publicó a fines de setiembre una serie de artículos que daban cuenta de una actividad de lobbismo problemática.
Además del presunto pedido de 100.000 dólares a un donante republicano, los informes mencionan que la exnovia de Donald Trump Jr. habría usado sus influencias para promover a una firma constructora griega y otros grupos empresariales del país helénico.
La información destacaba que un hombre llamado Christos Marafatsos acompañaba frecuentemente a Guilfoyle a diversas reuniones pese a no tener ninguna credencial de funcionario estadounidense, siendo esencialmente un cabildero de Aktor Group. Dicha compañía habría estado siendo impulsada por la embajadora para lograr contrataciones en el sector del gas natural, aunque tuviera escasa experiencia en el rubro.
Otros señalamientos contra la embajadora de Washington en Atenas mencionaban una tendencia a presumir lujos y que la funcionaria solicitaba a Aktor u otras firmas que le facilitaran aviones privados para sus desplazamientos por la región.
En medio de la presión de cara a la campaña de medio término, que definirá en buena medida lo que resta del mandato de Donald Trump, el jefe de Estado finalmente resolvió desvincular a Guilfoyle del gobierno. El hecho llama la atención, particularmente porque el líder norteamericano hasta ahora había protegido a figuras de su entorno en puestos importantes, incluso en medio de grandes polémicas.
Con la dimisión consumada, una reportera preguntó a Trump este martes 13 si estaba sorprendido por las acusaciones contra una persona que “era casi una integrante de su familia” y el mandatario respondió con gran frialdad.
“Ella no era miembro de mi familia, supongo que salió con mi hijo hace mucho tiempo”, sentenció el presidente estadounidense.
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