Cuando pinta, no escucha música. Prefiere no tener distracciones. Estudia mucho sus dibujos, revisa libros de arte, busca colores y formas en las que se inspira o, después, aparecen sobre el papel. Joshua Tola, de 19 años, nos invitó a conocer su estudio en Miraflores, donde estaba resolviendo los detalles del montaje. Esta entrevista la realizamos días antes de la inauguración, por lo que encontramos varias de las piezas que están ahora expuestas en la galería Fórum hasta el 31 de octubre.
Joshua está entre nervioso y emocionado por lo que se viene: “Todo el año he estado bastante enfocado en la práctica en el taller y desarrollando toda esta serie de piezas. Me siento muy feliz de tener la oportunidad de mostrarlas en Fórum, porque es un gran espacio y eso me emociona”, nos dice sobre una de las galerías de arte más importantes de la ciudad y la más antigua. Es de pocas palabras; todo lo que tiene que decir está en su arte. Dibujos a carboncillo, acuarelas, lápices a color y en blanco y negro componen su obra.
“Siento que estoy enfocado en desarrollar imágenes que me generan un impacto personal, que me intrigan bastante. Por ejemplo, en la muestra tengo varias que tienen esta figura semejante a colillas de cigarros. Son formas un poco retorcidas que se repiten”. También elementos como manos, piernas o perfiles humanos tienen un peso simbólico importante dentro de la composición. “He probado varias técnicas. Al inicio usaba más que nada carboncillo; luego, lápiz de color y tinta. Así fui buscando las oportunidades que cada material otorga para desarrollar estas imágenes”.
Se para y nos explica una pieza dividida en dos partes. Corresponde a una serie de dibujos que reúne bajo el nombre “Caminando entre ruinas”, pintados con lápices de colores. El cuadro mide más de un metro y a él le tomó al menos una semana hacerlo. Es como un paisaje con humo y una cúpula en la parte superior. “Se me ocurrió mientras veía un libro de arte gótico y reciclé esa idea”, comenta Joshua. Otra de las piezas tiene una mano ensombrecida cogiendo un fósforo encendido y, debajo, un cuerpo envuelto en una especie de fardo funerario, o quizá es una persona durmiendo envuelta. Son elementos con gran fuerza visual, muy sugerentes, a los que busca incluir en sus cuadros.
Camino propioDurante las horas de trabajo lo acompaña una biblioteca bastante surtida con libros de arte. Para “Dibujos tempranos” ha revisado mucho los manuscritos iluminados medievales, escritos entre los años 500 y 1600 d. C. con letras capitales y figuras en miniatura, de los cuales ha tomado colores y formas. El más famoso de aquellos manuscritos es “Las muy ricas horas del duque de Berry”, que también está presente en sus trazos: “Es un libro hermoso que tiene unos contrastes y una combinación de colores fascinantes”, sostiene el pintor.
Goya, Caravaggio, El Bosco, Da Vinci, Soutine o Brueghel también se reparten en sus libreros. El arte lo ha iluminado desde pequeño: es hijo del pintor José Tola y de la fotógrafa Maricé Castañeda, pero él está imponiendo su propia tradición: “Dispongo la mayor parte de mi tiempo a mi práctica artística y es algo que me encanta porque me permite profundizar mucho más en los materiales en general, así como agudizar las cosas que voy notando y que cambian cada día que me dedico a esto”, reflexiona. Este es su camino profesional. Joshua se está dedicando seriamente al arte y esta es la carrera que ha elegido.
“¿Qué esperas de esta, tu primera individual?”, le preguntamos. “Solamente que la muestra marche de la mejor manera y la sala se vea bien”, dice sobriamente. Las puertas de su mundo están abiertas. //


