Arqueólogos subacuáticos recuperaron en el lago Arendsee, en Alemania, un pilar y varias tablas de madera trabajadas hace hasta 10.500 años. Las piezas fueron encontradas a unos 20 metros de profundidad y presentan marcas de tala y trabajo humano.
Los investigadores creen que estos restos podrían haber formado parte de construcciones levantadas en la antigua orilla del lago, aunque todavía no pueden determinar si pertenecieron a cabañas u otro tipo de estructuras. El hallazgo podría aportar nuevas pistas sobre la forma de vida de los cazadores-recolectores del Mesolítico.
Las maderas permanecieron ocultas durante miles de años bajo el lago
Entre las piezas recuperadas destaca un pilar de aproximadamente 1,6 metros de longitud, además de tablas partidas de hasta 1,3 metros. Su estado de conservación es excepcional para materiales de esta antigüedad, debido a las condiciones particulares del lago Arendsee.
El lago se encuentra sobre un domo salino y ha experimentado sucesivos hundimientos a lo largo del tiempo. Este proceso hizo que la antigua línea de costa quedara progresivamente cubierta por agua y sedimentos, creando un entorno capaz de preservar restos de madera durante miles de años.
Un hallazgo que podría cambiar la imagen de los cazadores-recolectores
Hace 10.500 años, alrededor del 8500 a. C., los habitantes de Europa central todavía no practicaban la agricultura. Vivían principalmente de la caza, la recolección y la pesca, mientras que los primeros agricultores llegaron a la región unos 3.000 años después.
Por ahora, no han encontrado una vivienda completa y advierten que todavía deben determinar si las maderas forman un conjunto coherente. Sin embargo, si futuras investigaciones confirman que pertenecieron a estructuras estables, el descubrimiento podría ofrecer una nueva perspectiva sobre el grado de permanencia y organización de estos grupos mesolíticos.
