Las importaciones peruanas de seis categorías de ropa de verano sumaron US$122,37 millones entre enero y setiembre de 2026, una caída de 10,6% frente al mismo periodo de 2025, según un reporte del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Lima (IndexCam). El retroceso coincide con una contracción de la confección nacional: el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reportó que la fabricación de prendas de vestir, excepto prendas de piel, disminuyó 15,26% durante el primer semestre. En Gamarra, el gremio empresarial también ha advertido pérdidas superiores a S/1.000 millones por ropa de invierno que quedó sin vender
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Susana Saldaña, presidenta del Consejo Directivo de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, señaló que el impacto climático sobre el sector no se limita a las prendas que quedaron sin vender, sino que también afecta las decisiones de producción. Según explicó en una entrevista con La República, los talleres deben definir sus colecciones y encargar las telas con varios meses de anticipación.
“Las telas se fabrican por lo menos entre seis a nueve meses antes”, indicó Saldaña. Para la campaña de invierno, explicó, la producción de prendas suele comenzar entre enero y febrero, mientras que la compra de materiales debe planificarse con anticipación. Cuando los empresarios advirtieron que las temperaturas no favorecerían la venta de ropa de abrigo, parte de las telas ya estaba fabricada o había llegado al país.
Shorts y camisas concentran las mayores caídas
En relación con las prendas importadas, los shorts registraron el mayor retroceso entre las seis categorías analizadas. Su valor cayó 29% y el volumen disminuyó 25%, de 6,2 millones a 4,7 millones de unidades.
El detalle por producto muestra un retroceso casi generalizado de las importaciones de ropa de verano, con una sola categoría que escapó a la tendencia.El IndexCam relaciona este resultado con una mayor cautela de los importadores, que buscan evitar excedentes de mercadería como los que habrían quedado pendientes de venta durante el año anterior. En este caso, la reducción de los pedidos respondería a decisiones sobre inventarios, aunque la información disponible no permite cuantificar cuánto corresponde a ese factor.
Las camisas también mostraron una contracción de dos dígitos. El valor de las compras externas bajó 14,3% y el volumen retrocedió 22,5%. Pese a que las adquisiciones se intensificaron durante el tercer trimestre, en setiembre disminuyeron 9% respecto al mismo mes de 2025.
En los vestidos, el valor importado cayó 9,1% y las unidades se redujeron 14,7%. Los chalecos de verano registraron descensos de 8,3% en valor y 2,5% en volumen.
Los polos o T-shirts mantuvieron el mayor volumen de compras externas entre las categorías examinadas, con 18,6 millones de unidades, 3% menos que un año antes.
Las blusas fueron la excepción en valor. Las importaciones de esta categoría aumentaron 2,8% y alcanzaron US$7,3 millones, pese a que el volumen acumulado disminuyó 9,6%, hasta aproximadamente un millón de unidades. Solo en setiembre ingresaron 309.064 unidades, 23% más que en el mismo mes de 2025.
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La confección nacional también retrocede
El comportamiento de las importaciones debe leerse junto con los resultados de la industria local. Según el INEI, la fabricación de prendas de vestir, excepto prendas de piel, cayó 16,74% en junio de 2026. Entre enero y junio, la contracción acumulada llegó a 15,26% frente al primer semestre de 2025.
La dirigente del emporio textil también advirtió que la acumulación de mercadería afecta a las empresas que necesitan recuperar lo invertido para continuar operando. El problema es especialmente relevante para las micro y pequeñas empresas, que suelen financiar sus campañas con el capital recuperado de la temporada anterior.
Gamarra pide medidas para recuperar liquidez
Saldaña estimó que las pérdidas del emporio consideran tanto las prendas de invierno que no se vendieron como las telas que permanecen almacenadas. Según precisó, el gremio había calculado inicialmente un impacto de al menos S/600 millones en prendas de vestir, al que se sumó el valor de los materiales acumulados llegando a superar los S/1.000 millones.
La dificultad es que las mypes necesitan recuperar ese dinero para financiar las siguientes etapas de producción. “Al no poder recuperar su capital, se han quedado con la mercadería, el dinero invertido”, afirmó. Esta situación reduce los recursos disponibles para comprar nuevos insumos y sostener la actividad de los talleres.
Frente a ese escenario, la asociación ha solicitado al Gobierno medidas de mitigación, con énfasis en el acceso al crédito. Saldaña planteó la creación de un fondo de al menos S/10.000 millones con garantía estatal del 100%, canalizado mediante la banca privada o el Banco de la Nación, para que los recursos lleguen directamente a las micro y pequeñas empresas.
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Otra propuesta del gremio consiste en facilitar la comercialización de las prendas de invierno en regiones donde las temperaturas siguen siendo bajas. Saldaña indicó que el Ministerio de la Producción estaba tomando acciones para organizar ferias en ciudades como Huancayo, Cusco y Arequipa. La finalidad sería dar salida a parte de la mercadería acumulada y recuperar recursos para los negocios.
La representante empresarial añadió que el gremio había planteado sus demandas a las autoridades desde meses antes y que, hasta la fecha de la entrevista, no había sostenido una reunión directa con la presidenta de la República. También advirtió que la declaratoria de emergencia del sector textil, por sí sola, no resolvería el problema si no viene acompañada de medidas concretas.
La caída de la producción amenaza la recuperación del sector
Para Saldaña, el retroceso de la fabricación de prendas es una señal de alerta porque sus efectos alcanzan tanto a las empresas como a los trabajadores. La dirigente sostuvo que Gamarra concentra el 50% de la industria textil peruana y advirtió que una menor producción puede repercutir en el empleo, la facturación y la continuidad de los negocios del emporio.
A esta situación se suma la presión sobre los costos de producción. IdexCam advirtió que los efectos de El Niño sobre la cosecha nacional de algodón podrían presionar los precios de las telas y los hilados locales.
La evolución de la fabricación nacional durante el segundo semestre permitirá evaluar si la contracción continúa. Para los empresarios de Gamarra, entretanto, recuperar el capital comprometido en las prendas que no se vendieron y acceder a financiamiento son condiciones necesarias para sostener la producción en las siguientes campañas.


