Las hortalizas, legumbres y tubérculos, junto con los pescados y mariscos, registraron los mayores incrementos anuales de precios entre las categorías de alimentos de Lima Metropolitana. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el primer grupo acumuló un alza de 23,33% a octubre de 2026 y el segundo, de 23,30%, frente al mismo mes del año anterior.
Ambos incrementos superaron el aumento de los alimentos en conjunto, que fue de 6,33% en los últimos doce meses. Los precios subieron en ocho de las nueve categorías de alimentos del INEI frente a octubre de 2025. Solo disminuyeron en aceites y grasas, con una caída de 0,56%.
Después de las hortalizas y los pescados se ubicaron el azúcar y otras presentaciones, (que incluye productos como azúcar rubia y blanca, chocolates, caramelos y helados) con un incremento de 6,32%; otros productos alimenticios como sal, condimentos, salsas y alimentos en cubitos; con 5,84%; y leche, queso y huevos, con 3,72%. También subieron las frutas (2,36%), la carne (1,80%) y el pan y los cereales (0,26%).
En el Gran Mercado Mayorista, los registros del Sistema de Información de Abastecimiento y Precios (SISAP) del Midagri mostraron que el precio promedio de la papa blanca pasó de S/0,95 por kilo en 2025 a S/1,21 en lo que va de 2026, un incremento de 27,37%. El olluco largo pasó de S/1,75 a S/2,90 (+65,71%); la cebolla cabeza roja, de S/1,31 a S/1,86 (+41,98%); y el choclo tipo Cusco, de S/2,66 a S/3,71 (+39,47%).
En cambio, el precio mayorista promedio de la zanahoria bajó de S/1,04 a S/0,97 por kilo, una reducción de 6,73%. Los datos del SISAP correspondieron al promedio de todo 2025 y el promedio parcial disponible de 2026, revisado el 5 de noviembre.
Consultada por El Comercio, Stephani Maita, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que las alzas anuales se deben a que las condiciones climáticas afectaron tanto a la producción agrícola como a la disponibilidad de recursos pesqueros. En el caso de la pesca, señaló que las altas temperaturas del mar redujeron la disponibilidad de algunas especies y presionaron sus precios.
“La menor disponibilidad de esos peces, básicamente se traduce en un mayor precio”, sostuvo.
Para los productos agrícolas, Maita explicó que las altas temperaturas que se venían registrando en la costa afectaban la maduración de las plantas y el rendimiento de las cosechas. Explicó que el impacto también se manifestó en las características de los productos, como su tamaño, y no únicamente en el volumen producido.
A esas dificultades se sumó el encarecimiento del transporte. La economista del IPE señaló que una parte importante de los alimentos consumidos en Lima provino de otras regiones, por lo que el aumento de los combustibles elevó los costos de traslado y terminó repercutiendo en los precios.
Los productos que más variaron en octubre
El detalle mensual del INEI mostró diferencias entre productos. En octubre, frente a setiembre, el choclo subió 45,29%, el bonito aumentó 26,90%, la zanahoria se encareció 24,56% y la arveja verde, 24,31%. También destacaron las alzas de la caballa (17,48%), la papa de color (14,38%), el olluco (13,87%) y la papa amarilla (13,54%).
La manzana Israel bajó 10,65%; el pepinillo, 9,79%; el mango, 7,72%; y el tomate, 6,80%. Asimismo, disminuyeron los precios de la tuna (5,93%), la albahaca (5,91%), la papaya (5,85%) y los huevos de gallina (5,34%). Estas variaciones compararon los precios de octubre de 2026 con los de setiembre del mismo año.
En Lima Metropolitana, los precios de los alimentos aumentaron 1,74% durante octubre. Sin embargo, algunas categorías que se encarecieron en términos anuales mostraron un retroceso mensual: la carne bajó 0,60% y la leche, el queso y los huevos disminuyeron 1,23%.
Sobre los próximos meses, Maita advirtió que las condiciones asociadas a El Niño podrían mantener las presiones sobre la producción agrícola y pesquera. Para la costa, identificó riesgos vinculados a las altas temperaturas, mientras que para la sierra centro y sur señaló que la falta de lluvias podría afectar el desarrollo de cultivos como la papa y el maíz.
La economista explicó que las dificultades durante la campaña agrícola podrían repercutir en las cosechas del primer y segundo trimestre de 2027. Bajo ese escenario, consideró probable que los precios de los productos afectados se mantengan elevados durante ese período.


