La reciente agitación social en Francia ha llevado a que el gobierno de dicho país se haya planteado seriamente limitar el acceso a las redes sociales para evitar su uso en la coordinación de saqueos.
Laurent Núñez, ministro del Interior galo, indicó este miércoles 21 que “las redes se han convertido en un problema real” que hace necesario que las autoridades actúen limitando su uso para el pillaje, aunque aclarando que esto tendría lugar en circunstancias “sumamente específicas”.
“Hay una pista que nos dieron los alcaldes: que cuando se produzcan saqueos organizados con la ayuda de las redes se tenga la posibilidad de suspenderlas”, dijo el alto funcionario.
Una historia con antecedentes
El gobierno francés ya había planteado limitar el acceso a las redes sociales durante los disturbios de junio del 2023, generados tras la muerte de un adolescente de 17 años a manos de un policía en las afueras de París.
En aquel entonces, el Poder Ejecutivo apuntó a las plataformas de Internet como responsables de caldear más el clima e incitar a la violencia. Emmanuel Macron pidió a redes como Snapchat y TikTok actuar “responsablemente”, y su gestión admitió abiertamente que consideraba establecer un “corte” para el uso de redes sociales en situaciones de descontrol social.
La idea no prosperó porque la oposición calificó de autoritaria una disposición de este tipo, mientras que las redes sociales se defendieron indicando que su función era únicamente la de ser medios de expresión.
Pese a ello, la preocupación alrededor del uso de los medios digitales para promover el desorden público siguió siendo analizada por el Estado francés. Un informe del Senado publicado en abril del 2024 señalaba que “las redes desempeñaron un papel fundamental” en los disturbios de junio del 2023 al “amplificar los acontecimientos, sobre todo a través de la imitación”.
En mayo de ese mismo año se produciría la primera implementación directa de una suspensión del acceso a las redes sociales cuando el gobierno cortó el acceso a TikTok en Nueva Caledonia durante dos semanas, en medio de las protestas que atravesaban dicho territorio de ultramar francés.
Una resolución del Consejo de Estado galo anuló la medida al año siguiente por considerar que el Ejecutivo había “vulnerado de manera desproporcionada la libertad de expresión, comunicación y la libertad de acceso a la información”. El tribunal administrativo explicó que se pudo haber recurrido a limitar parcialmente el servicio, restringiendo funciones específicas y recurriendo a medidas “menos intrusivas”.
Pese a lo anterior, las consideraciones del órgano gubernamental establecían que la gestión de Macron “estaba en su derecho” de recurrir al bloqueo temporal de TikTok “dadas las circunstancias excepcionales” que enfrentaba en ese momento y “ante la ausencia inmediata de otros medios técnicos disponibles”.
En el presente, el ministro Nuñez ha apelado justamente a la “excepcionalidad” que menciona esa misma resolución para proponer la restricción de las plataformas de Internet.
Cómo se han usado las redes
La llamada “Revuelta de la banlieue” del 2023 tuvo un marco operativo similar a los movimientos recientes en la aplicación de las funciones de las redes sociales.
“Le Figaro” contó hace tres años que en los disturbios parisinos hubo un marcado uso de la función “Snap Map” de Snapchat, la cual permite a los usuarios ver la ubicación de contactos dentro de un mapa, pero también acceder a videos geolocalizados que eran resaltados dentro de la interfaz.
Según el gobierno francés, esta función también viene siendo empleada por los manifestantes en la actualidad, junto a otras herramientas de geolocalización similares de redes sociales como Instagram.
Laurent Nuñez asegura que tanto Snapchat como TikTok se han convertido en un medio de difusión audiovisual y organización de los saqueos, gracias a que se presenta en tiempo real dónde se están produciendo estos hechos e incluso advirtiendo en el momento sobre la presencia de las fuerzas del orden.
A lo anterior se añade la preocupación por la coordinación a través de servicios de mensajería como WhatsApp y Telegram, porque a diferencia de las redes sociales abiertas brindan un canal privado y encriptado para gestionar la convocatoria al pillaje o gestionar una logística más compleja alrededor de este.
Al respecto, Nuñez ha comentado que la interceptación de mensajes es particularmente compleja por motivos “técnicos” y de preservación de los derechos, pero ve más viable la restricción limitada de las redes sociales.
En ese sentido, esta semana el gobierno francés solicitó a seis plataformas de redes sociales limitar la difusión de videos de las protestas y también las imágenes editadas con inteligencia artificial, citándolas a reuniones para coordinar el reforzamiento de la moderación de contenido ligado a los disturbios y eliminar de forma rápida cualquier convocatoria relacionada a la rapiña colectiva.
Véronique Reille, especialista en el estudio de las redes sociales, declaró a “France Info” que no se puede decir tajantemente que las plataformas de Internet promuevan la violencia por sí solas, pero que sí es claro que pueden producir un “efecto de mimetismo” que puede llevar a que se amplifiquen conductas colectivas.
“Amplificar la movilización inevitablemente desinhibe en torno a ciertos temas porque da la impresión de que existe alguna forma de impunidad”, explica la investigadora francesa.
Las preocupaciones del Estado galo alrededor del uso del Internet con la agitación actual van más allá de las redes sociales, debido a que una gran cantidad de objetos saqueados han sido anunciados en tiendas en línea.
Medios internacionales han reportado que portales de venta en línea como eBay y Vinted han acordado con las autoridades de Francia combatir la venta de artículos procedentes de los saqueos, eliminando publicaciones sospechosas y revisando con mayor detalle la oferta de productos que hacen sus usuarios.
Más allá de esta problemática, ha surgido una fuente de inquietud adicional, debido a que la Comisión Europea (CE) habría mostrado su preocupación por una posible injerencia extranjera en los disturbios del 17 de octubre.
En un reciente artículo, el “Financial Times” refiere haber detectado la actividad de dos redes prorrusas ligadas a la desinformación en la esfera digital francesa, difundiendo bulos e imágenes sacadas de contexto. El medio británico señala que la CE se habría reunido con el regulador francés de comunicaciones, Acrom, para analizar el nivel de influencia que habrían tenido agentes externos en los hechos recientes.
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