Este miércoles 28 de octubre, durante la cuarta jornada del recorrido del Señor de los Milagros por las calles de Lima se caracterizó por el fervor de los fieles de todas las edades que se acercan lo más que pudieron para acompañar el anda del Cristo Moreno, pero también por el inclemente calor que obligó a más de uno a tomar agua, comprar gorros o buscar una sombra para guarecerse.
Los fieles, como es tradición, acompañaron en todo momento a los 34 hermanos que cargan el anda de 3.5 toneladas, los cuales hacen cambio de turno en diversos tramos. Sin embargo, el recorrido representa retos que las autoridades tienen que evitar o solucionar de la mejor manera, como son las personas con golpes de calor, accidentes e, inclusive, pérdida de personas, en especial, niños.
El Comercio siguió la procesión del Señor de los Milagros por las calles del Centro Histórico de Lima y Breña, entre las avenidas Venezuela y Bolivia, como en el jirón Varela. Por ello, tal como detalló Mario Casaretto, gerente de Gestión de Riesgos de Desastres de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), se establecieron diversos puestos del Comando Unificado para prevenir y actuar ante potenciales incidentes.
Este Comando, conformado por la Policía Nacional (PNP), el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios, Defensa Civil (Indeci) y la Hermandad del Señor de los Milagros, son los encargados de la seguridad durante la procesión. Por ello, a lo largo del recorrido, en calles contiguas se encontraban puestos del Ministerio de Salud (Minsa) o de la DIRIS (Dirección de Redes Integradas de Salud) Lima Centro, con personal especializado para atender personas con descompensación, golpes de calor, pero también una carpa del Hospital Nacional Madre-Niño San Bartolomé en la avenida Alfonso Ugarte.
También hubo presencia de vehículos de la unidad de rescate de la MML, ambulancias de Essalud, el Minsa, del Samu, todas colocadas en puntos estratégicos para tener una respuesta rápida, mientras los miembros de la PNP se encargan de ordenar el paso de los fieles para evitar aglomeraciones excesivas cerca al anda del Señor de los Milagros.
El Senamhi pronosticó una temperatura de 26 °C para Lima Centro alrededor del mediodía. Durante el recorrido del Cristo Moreno, el calor se sintió especialmente en la avenida Tacna, mientras que la mayor intensidad solar se registró entre el mediodía y las 3 de la tarde, cuando la procesión avanzaba por las avenidas Alfonso Ugarte y Venezuela, en Breña.
En cuanto al tráfico, en esta jornada el servicio del Metropolitano no funcionó en su recorrido tradicional, generando problemas a un número no menor de personas que se trasladaban, principalmente, a sus centros de trabajo, muchos de los cuales, además, no podían coger vías alternas quedando atrapados en la multitud.
Los accesos disponibles con que contaron las personas fueron la plaza Dos de Mayo, pero también la avenida Bolognesi la cual conduce a las avenidas Arica, Brasil y Paseo Colón; sin embargo, esto produjo una serie de atolladeros, movilidad lenta, incluida la avenida Bolivia que estuvo abierta hasta horas de la tarde cuando fue cerrada por la PNP.
Los rescatistas y brigadistas juegan un papel vital, porque son ellos los encargados de dar la primera respuesta ante casos de golpe de calor, descompensaciones, extravíos e, inclusive, personas que se quedan atrapadas en medio de la multitud.
El Comercio conversó con Humberto Burgos, director de VOPRE (Socorristas Voluntarios en Operaciones de Primera Respuesta en Emergencias y Desastres), quien nos contó cuál es la función que cumplen durante la procesión: “realizamos acciones conjuntas con el Minsa y la Diris Lima Centro, atendiendo golpes de calor, convulsiones, descompensación de adultos mayores, madres que han traído a sus menores hijos que se ven atrapadas por la multitud”.
Cuando suceden estos episodios, movilizan a las personas afectadas a ambientes ventilados: “la gente es muy devota, pero dejan de lado su propia seguridad. Es necesario que haya más preocupación por la integridad propia. La fe es fuerte en el peruano y está bien venir, pero siempre pensando en el bienestar propio”.
Ellos se encargan de dar los primeros auxilios, de la atención prehospitalaria por trauma, realizando acciones de RCP, mantener la temperatura de las personas, búsqueda, rescate y conducir a las víctimas a los puestos médicos avanzados en varios puntos a lo largo del recorrido.
“Las personas que sufren de bronquios, que son asmáticos, podrían sofocarse. Los adultos mayores que ya no tienen la movilidad de antaño, evitar las aglomeraciones, podrían ser aplastados”.
Y en ese andar son de vital importancia las cuadrillas encargadas de llevar al anda del Cristo Moreno durante todo su recorrido, hombres que se preparan física, mental y espiritualmente para caminar con la imagen del Señor.
El Comercio conversó con Luis Perleche, capataz de la novena cuadrilla de la Hermandad del Señor de los Milagros: “nos preparamos todo el año, tenemos una preparación con misas de retiro, charlas espirituales, todo para llegar a este mes y agasajar a nuestro santo patrón en las calles de Lima”, comentó.
Perleche también reveló su sentir cuando está cargando al Cristo Moreno: “es algo difícil de explicar, lo vivimos con mucha devoción, fe y fervor. Rezamos, pedimos por los más necesitados, para que cambie el país por todo lo que estamos pasando, oramos por nuestras familias, los que están en vida y los que nos dejaron. Pero, principalmente, nos abocamos a llevar bien al Señor”.
El capataz de la novena cuadrilla, con casi 40 años cargando al Señor de los Milagros, detalló que para ellos es una complicación adicional cargar el anda con su vestimenta teniendo encima el inclemente calor: “hemos tenido choques de calor y nos apoyamos. Con el saco, la corbata, el hábito, acabamos mojados”, además de agregar que la Hermandad, en épocas de redes sociales siente la presión de hacer las cosas bien porque son vistos por todo el mundo gracias a la tecnología.
Los fieles han demostrado su fe de distintas maneras, como las alfombras que artistas y colectivos realizan en medio de la acera por donde el Cristo Moreno pasará. La instalación de estrados con motivos blancos y morados, aunque la mayoría se moviliza a pie; hombres, mujeres, adultos mayores con acompañantes, padres con hijos pequeños en brazos o en hombros, personas en sillas de ruedas, se detienen cuando el anda hace un parada y luego continúa.
Los fieles lloran de emoción cuando ven la imagen frente a ellos, la multitud alza el brazo en gesto de devoción, aplauden cuando suena el repicar de una campana. Un momento particularmente emotivo fue el ingreso del Señor de los Milagros por emergencias del Hospital Arzobispo Loayza, donde tantos pacientes necesitan una motivación adicional para recuperarse.
Todo ello acompañado por vendedores que se colocan a los costados o detrás de la procesión, ya sea vendiendo souvenirs religiosos o agua para hidratarse del calor, pero a precios elevados. Las sombrillas por 8 soles y el alquiler de bancos desde los 6 soles fueron negocios muy lucrativos, también las viseras.
Un vendedor de souvenirs religiosos nos comentó: “es bonito venir cada año a acompañar a nuestro Señor en su recorrido y, bueno, también ganar un poco de dinero con estas pulseras, llaveros, estampas, a las personas les gusta mucho. Las pulseras moradas siempre se venden bien”.
En la jornada de hoy, el Señor de los Milagros, desde las 6:00 a.m. la imagen salió desde las iglesia de las Nazarenas, para tomar camino por la avenida Tacna, luego doblar hacia la avenida Nicolás de Piérola y dirigirse hacia jirón Cañete. En horas del mediodía, el Cristo Moreno llegó a la avenida Alfonso Ugarte donde hizo una parada en las inmediaciones del Hospital Arzobispo Loayza, para luego continuar su recorrido por hacia la avenida Venezuela en Breña hasta el óvalo de la Fe; mientras que por la tarde, ingresó por jirón Varela, para luego doblar por la avenida Bolivia donde hubo un estrado con un conjunto de música criolla.
Ya entrada la noche, el Señor de los Milagros siguió por la avenida Bolivia hasta llegar a la avenida Garcilaso de la Vega, un camino recto que lo conducirá, nuevamente, hacia la avenida Tacna y, finalmente, hacia la iglesia de la Nazarenas donde descansará hasta el 1 de noviembre, última fecha de su recorrido.


