Tener una mascota implica mucho más que proporcionarle comida, agua y un lugar donde dormir. El bienestar de los perros también depende de su tranquilidad, de la forma en que las personas se relacionan con ellos y de la capacidad de reconocer sus necesidades. Comprender sus comportamientos y aprender a interpretar sus señales puede ayudar a construir una convivencia más saludable, en la que tanto los animales como sus cuidadores se beneficien de la relación que comparten.
En ese sentido, el etólogo Alberto Delobos, pionero en el campo de la neuroetología canina, destaca la importancia de que los dueños aprendan a identificar cuándo sus perros se encuentran bien y qué pueden hacer para favorecer ese estado. La alimentación, las rutinas diarias y la comunicación entre ambas partes también forman parte de este proceso. ¿Qué factores influyen en el bienestar de las mascotas y cómo pueden las personas fortalecer ese vínculo? A continuación, te contamos lo que debes saber al respecto.
El bienestar canino empieza por reconocer su estado de calma
Para Alberto Delobos, el bienestar de los perros está relacionado con una tranquilidad sostenida que puede ser favorecida por la intervención de las personas. Desde una perspectiva científica, la calma corresponde a un nivel de activación moderadamente bajo que permite al animal desenvolverse e interactuar con su entorno.
El especialista considera fundamental que los cuidadores aprendan a reconocer las señales que indican cómo se siente su mascota y sepan qué acciones pueden ayudarla. En sus palabras, “lo importante es que hay un marco de lectura en el que tú sabes cuándo tu perro está bien y tú sabes cómo hacer o inducir que tu perro está bien”.
La relación con las mascotas también beneficia a las personas
Compartir tiempo con un animal puede contribuir al bienestar de sus cuidadores. La convivencia diaria se asocia con una reducción del cortisol, relacionado con el estrés, y con el aumento de la oxitocina, una hormona vinculada con los lazos afectivos. Asimismo, atender sus necesidades favorece hábitos como caminar y mantener horarios, además de facilitar el contacto social.
Sin embargo, la psicóloga Laia Portolés recuerda que cada relación es diferente. Por ello, no todos los vínculos con animales deben compararse con las relaciones afectivas entre seres humanos. Lo importante es reconocer que el bienestar se construye entre ambas partes y no únicamente a partir de lo que la mascota aporta a su dueño.
La alimentación influye en la salud física y emocional
La nutrición es otro elemento importante para el bienestar animal. Delobos explica que la comida no solo cumple funciones relacionadas con el organismo, sino que también puede influir en las capacidades cognitivas y emocionales de perros y gatos. La microbiota intestinal participa en la producción de sustancias vinculadas con la regulación del estado de ánimo, como precursores de la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico, asociado con la calma.
Por eso, elegir alimentos adecuados requiere considerar la edad, el tamaño, la actividad y las condiciones particulares de cada mascota. Consultar con un veterinario permite identificar opciones acordes con sus necesidades.
Escuchar a las mascotas fortalece el vínculo
La comunicación es esencial para construir una relación basada en la confianza. Los perros perciben el tono de voz, los movimientos y el estado emocional de las personas, mientras que sus cuidadores pueden aprender a interpretar sus señales.
Portolés propone cambiar la perspectiva habitual y preguntarse: “¿Qué me está intentando comunicar?”. Esta mirada permite comprender mejor a los animales, respetar sus necesidades y favorecer una convivencia en la que el bienestar sea compartido, según informa El Español.


