La médica Ana Pérez Ballesta destaca que mantenerse activo aporta beneficios que van mucho más allá del cuidado del corazón. Según explica, el ejercicio contribuye a prevenir y controlar enfermedades como la diabetes tipo 2, además de favorecer el bienestar psicológico, mejorar el descanso nocturno y conservar la autonomía personal. Su mensaje pone de relieve la importancia de incorporar el movimiento a la rutina diaria para proteger la salud de manera integral.
Aunque caminar representa una excelente forma de comenzar a combatir el sedentarismo, la especialista advierte que esta actividad, por sí sola, puede resultar insuficiente. “Caminar es un excelente comienzo, pero si es lo único que hacemos, se quedaría corto”, señala Pérez Ballesta. Su recomendación invita a complementar los paseos con otras formas de ejercicio que permitan trabajar diferentes capacidades físicas y obtener beneficios más completos a largo plazo.
Moverse cada día por lo que contribuye al bienestar de salud a largo plazo
Ante la posibilidad de que toda la sociedad incorporara un único hábito saludable, la doctora apuesta por una medida sencilla, pero fundamental: moverse más cada día. En medio de unas rutinas marcadas por las horas frente a las pantallas y el sedentarismo, la especialista considera que aumentar la actividad física podría marcar una diferencia significativa en la salud colectiva.
“Si tuviera que elegir uno bueno, escogería incorporar más movimiento a nuestra vida diaria tan sedentaria”, sostiene en una entrevista con AS. La autora de Doctora, una pregunta. Todo lo que tu médico no tiene tiempo de contarte (Larousse) defiende así la necesidad de recuperar el movimiento en las actividades cotidianas y convertirlo en una costumbre que contribuya al bienestar a largo plazo.
El movimiento debe ser habitual del día, más allá de las caminatas o las actividades ocasionales
Frente a una rutina dominada por el sedentarismo, la especialista recomienda incorporar ejercicios de fuerza y disminuir las horas que permanecemos sentados. La propuesta busca convertir el movimiento en una parte habitual del día, más allá de las caminatas o las actividades ocasionales. Así, pequeños cambios en la rutina pueden contribuir a mantener el cuerpo activo y favorecer una mejor condición física.
La médica también advierte sobre la importancia de evitar los periodos prolongados de inactividad, por lo que aconseja levantarse y moverse con regularidad. “También es importante interrumpir los periodos largos de reposo o de estar sentados e incorporar ejercicio de fuerza para cuidar nuestro músculo”, señala. Su recomendación pone el foco en preservar la musculatura, una capacidad fundamental para conservar la autonomía y afrontar las actividades cotidianas con mayor facilidad.
Suelen perder fuerza cuando las personas intentan mantenerlos a largo plazo
La especialista sostiene que el secreto para mantener una vida activa no consiste en seguir rutinas exigentes, sino en encontrar una actividad física que encaje con las preferencias y posibilidades de cada persona. La constancia, explica, resulta mucho más valiosa que perseguir objetivos difíciles de cumplir. De esta manera, el ejercicio puede integrarse progresivamente en la vida cotidiana sin convertirse en una obligación pasajera.
En esa línea, la médica advierte que los planes demasiado estrictos suelen perder fuerza cuando las personas intentan mantenerlos a largo plazo. “Encontrar una actividad que nos guste y que podamos mantener en el tiempo es mucho más útil que intentar adaptarnos a un plan perfecto que abandonamos a la semana”, afirma. Su mensaje invita a priorizar hábitos realistas y disfrutar del proceso para convertir el movimiento en una práctica duradera.


