Ante la elevada probabilidad de que El Niño costero alcance una intensidad extraordinaria hacia finales del 2026, el Centro de Monitoreo de RIMAC identificó que 116 distritos de Lima y Callao presentan un riesgo alto o muy alto de inundaciones o movimientos en masa. Este escenario podría comprometer la seguridad de las personas, la infraestructura y la continuidad de las operaciones empresariales durante la próxima temporada de lluvias.
En cuanto a las inundaciones, se identificaron 53 distritos de Lima y Callao en riesgo alto o muy alto: 19 se encuentran en el nivel más crítico (muy alto) y 34, en riesgo alto. Entre los distritos con riesgo muy alto figuran Carabayllo, El Agustino, Los Olivos, San Martín de Porres y Carmen de la Legua Reynoso (Callao). Por su parte, entre los que presentan riesgo alto se encuentran Ate, Chaclacayo, Lurigancho (Chosica) y Ventanilla (Callao). En conjunto, en estas jurisdicciones habitan aproximadamente 6,85 millones de personas.
Respecto a los movimientos en masa, que incluyen huaicos y deslizamientos, el departamento de Lima registra 81 distritos en riesgo alto o muy alto: 13 en el nivel más crítico (muy alto) y 68 en riesgo alto. Entre los distritos con riesgo muy alto figuran Pachacámac, Santa Eulalia y Oyón, mientras que entre los que presentan riesgo alto se encuentran Ate, Chaclacayo, Lurigancho (Chosica), Cieneguilla y San Juan de Lurigancho. En conjunto, estas jurisdicciones albergan alrededor de 3,6 millones de habitantes.
Esta es la relación completa de los distritos expuestos, agrupados por provincia.
1. Lima — 21 distritos
- Ambas amenazas: Ate, Carabayllo, Chaclacayo, Cieneguilla, Lurigancho (Chosica), Lurín, Pachacámac, Rímac y San Juan de Lurigancho.
- Inundaciones: Comas, El Agustino, Lima (Cercado), Los Olivos, Puente Piedra, Punta Hermosa, San Bartolo, San Martín de Porres y Santa Anita.
- Movimientos en masa: Ancón, Independencia y Villa María del Triunfo.
2. Yauyos — 21 distritos
- Movimientos en masa: Alis, Allauca, Ayavirí, Cacra, Carania, Chocos, Cochas, Colonia, Hongos, Huancaya, Huangáscar, Huantán, Huañec, Lincha, Omas, Quinches, Quinocay, Tomás, Tupe, Viñac y Yauyos.
3. Huarochirí — 19 distritos
- Ambas amenazas: Santa Eulalia.
- Inundaciones: Langa.
- Movimientos en masa: Antioquía, Chicla, Huachupampa, Huarochirí, Lahuaytambo, Matucana, San Andrés de Tupicocha, San Antonio, San Bartolomé, San Damián, San Mateo de Otao, San Pedro de Casta, San Pedro de Huancayre, Sangallaya, Santiago de Tuna, Santo Domingo de los Olleros y Surco.
4. Cañete — 13 distritos
- Ambas amenazas: Calango, Chilca, Lunahuaná y Mala.
- Inundaciones: Asia, Imperial, Nuevo Imperial, Quilmaná, San Antonio, San Luis, San Vicente de Cañete y Zúñiga.
- Movimientos en masa: Coayllo.
5. Huaura — 11 distritos
- Ambas amenazas: Sayán.
- Inundaciones: Caleta de Carquín, Huacho, Hualmay, Huaura, Santa María y Végueta.
- Movimientos en masa: Ámbar, Checras, Paccho y Santa Leonor.
6. Huaral — 7 distritos
- Inundaciones: Aucallama, Chancay y Huaral.
- Movimientos en masa: Atavillos Bajo, San Miguel de Acos, Santa Cruz de Andamarca y Sumbilca.
7. Barranca — 5 distritos
- Ambas amenazas: Barranca y Paramonga.
- Inundaciones: Pativilca, Supe y Supe Puerto.
8. Canta — 5 distritos
- Ambas amenazas: Santa Rosa de Quives.
- Movimientos en masa: Arahuay, Canta, Huamantanga y San Buenaventura.
9. Oyón — 5 distritos
- Movimientos en masa: Andajes, Cochamarca, Naván, Oyón y Pachangara.
10. Callao — 5 distritos
- Inundaciones: Bellavista, Callao, Carmen de la Legua Reynoso, La Punta y Ventanilla.
11. Cajatambo — 4 distritos
- Movimientos en masa: Cajatambo, Copa, Huancapón y Manás.
Las consecuencias
Cinthya Arteta, gerenta de Prevención y Gestión de Riesgos de RIMAC, comentó que las consecuencias de estos eventos podrían extenderse más allá de las zonas directamente afectadas.
“Los huaicos y deslizamientos podrían bloquear corredores viales, aislar localidades y dificultar el transporte de mercancías. Para las empresas, estas situaciones podrían traducirse en retrasos en la recepción de insumos, dificultades para distribuir productos y mayores costos logísticos. Incluso aquellas cuyas instalaciones no sufran daños podrían enfrentar interrupciones debido a su dependencia de proveedores, rutas de abastecimiento y servicios compartidos”, precisó.
Lo que se espera
La ingeniera meteoróloga del Centro de Monitoreo de RIMAC, Andrea Holguín, sostuvo que una de las principales condiciones climáticas que favorecen el desarrollo de un Niño costero intenso es el calentamiento del mar, registrado desde febrero. “Por ello, hemos tenido altas temperaturas, pero también mayor humedad. Cuando la temperatura del mar alcanza casi los 26 grados Celsius, se generan condiciones para la formación de lluvias en la costa”, explicó.
La experta indicó a este Diario que los meses en los que se esperan lluvias más intensas en Lima son febrero y marzo. “Durante estos meses podríamos enfrentar algunas condiciones adversas. El problema es que Lima no está preparada para las lluvias: con apenas 5 milímetros ya se pueden generar problemas e incluso activarse quebradas. Sin embargo, que febrero y marzo sean los meses de mayor riesgo no descarta que en noviembre se presenten lluvias esporádicas fuertes”, señaló.
“En el 2017, el mar estaba caliente, pero una parte del océano Pacífico se mantenía más fría. En cambio, ahora casi todo el Pacífico está caliente, desde Ecuador hasta Chile, y eso incrementa las condiciones para que se produzcan lluvias”, explicó.
Los principales riesgos
En diálogo con El Comercio, Fernando Neyra, docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y especialista en Ordenamiento Territorial y Gestión del Riesgo de Desastres, sostuvo que Lima presenta importantes deficiencias para enfrentar lluvias extraordinarias, principalmente debido a su crecimiento urbano desordenado, la insuficiencia del drenaje pluvial y las limitaciones en prevención y respuesta.
“Los peligros varían según la ubicación. Lurigancho-Chosica y Chaclacayo presentan exposición a huaicos y flujos de detritos en quebradas. Ate y San Juan de Lurigancho combinan sectores de quebradas y laderas expuestas a escorrentías y movimientos en masa”, dijo.
Asimismo, señaló que Miraflores, San Isidro y San Borja presentan un mayor riesgo de aniegos en avenidas, sótanos y cocheras subterráneas. “San Miguel, Magdalena del Mar, Barranco y Miraflores incorporan, además, la exposición de determinados sectores a la inestabilidad de los acantilados de la Costa Verde”, agregó.
¿Cómo reducir los efectos?
Sobre las obras e intervenciones que deben priorizarse para reducir el impacto de las lluvias, Neyra indicó que en Chosica, Chaclacayo y algunos sectores de Ate se debe dar prioridad a las quebradas críticas, las estructuras de retención de sedimentos y los sistemas de alerta ante huaicos.
“En Miraflores, San Isidro, San Borja, San Miguel y otros distritos consolidados, deben identificarse los puntos críticos de aniego y verificarse los drenajes y sistemas de bombeo de vías deprimidas y cocheras subterráneas. En los sectores próximos a la Costa Verde, se necesitan inspecciones geotécnicas y control de filtraciones”, mencionó.
“El principal error de planificación ha sido la expansión urbana sobre terrenos que presentan peligros naturales conocidos. En Lima Este, la ocupación de quebradas y cauces ha incrementado la exposición a huaicos. En Lima Norte, determinadas ocupaciones próximas al río Chillón y en laderas han aumentado la vulnerabilidad a inundaciones y movimientos en masa. En Lima Sur, la expansión hacia pendientes y zonas con drenaje limitado ha generado exposición a escorrentías y erosión. Hemos urbanizado sin integrar suficientemente los mapas de peligros, el catastro y las características físicas del territorio”, añadió.
Neyra exhortó a las municipalidades a elaborar planes operativos de acuerdo con sus escenarios de riesgo, identificar a la población vulnerable y asegurar rutas alternativas de evacuación y abastecimiento.
“En los distritos con quebradas y laderas, deben priorizar la vigilancia y las rutas hacia zonas seguras. En los distritos con riesgo fluvial, deben proteger los accesos y establecer procedimientos ante posibles desbordes. En los distritos residenciales, deben prever el cierre de vías anegadas, disponer de equipos de bombeo y coordinar medidas preventivas con los administradores de edificios. También es indispensable fortalecer los Centros de Operaciones de Emergencia Local, contar con maquinaria y suministros disponibles y realizar simulacros específicos”, resaltó.
“Las familias deben identificar los peligros de su ubicación, conocer las rutas de evacuación, establecer puntos de encuentro y preparar una mochila de emergencia. En Chosica, Chaclacayo y sectores de quebradas, deben evacuar oportunamente ante señales de huaicos. En Miraflores, San Isidro y San Borja, las juntas de propietarios deben revisar los drenajes, las bombas de achique y los sistemas eléctricos. Nadie debe ingresar a cocheras inundadas para rescatar vehículos”, concluyó.


