Un estudio reciente sugiere que tan solo tres minutos de ejercicios de alta intensidad podrían provocar cambios moleculares más amplios en la sangre que 90 minutos de actividad física moderada. Según la investigación, este esfuerzo breve e intenso modifica diversas proteínas y metabolitos relacionados con el funcionamiento del organismo. De hecho, estos cambios podrían estar vinculados con procesos que favorecen la salud cardiovascular y metabólica, principalmente en personas que buscan fortalecer su musculatura. Así, es habitual que después de una sesión intensa de ejercicio aparezcan las llamadas agujetas o dolores musculares, que algunas personas interpretan como una señal de progreso y las llevan a suspender el entrenamiento hasta que desaparezcan. Sin embargo, según un reconocido entrenador, más de uno comete el error de no encontrar el equilibrio adecuado entre el estímulo del ejercicio y el tiempo de recuperación. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
¿QUÉ RECOMIENDAN LOS ENTRENADORES SOBRE LOS DOLORES MUSCULARES DESPUÉS DE HACER EJERCICIO?
En una entrevista para la plataforma Clara, el entrenador Antonio Pastor advirtió que los dolores musculares, que aparecen entre 12 y 24 horas después del ejercicio, forman parte del proceso de recuperación y adaptación muscular, pero no garantizan mejores resultados. Por ello, como consecuencia ese dolor puede reducir temporalmente la fuerza, la movilidad y la coordinación. En ese sentido, recomendó ajustar el entrenamiento según la intensidad de las molestias y evitar esfuerzos que puedan comprometer el rendimiento físico.
Asimismo, sugirió equilibrar el esfuerzo físico con una recuperación adecuada para mejorar la condición física. Según Pastor, es posible entrenar con agujetas leves o moderadas, siempre que no limiten los movimientos. Sin embargo, si el dolor afecta la movilidad, instó adaptar la sesión y evitar ejercicios que agraven las molestias. De esta manera, el especialista destacó la importancia de priorizar la constancia y la progresión por encima del agotamiento. “Una sesión suave o adaptada no tiene por qué perjudicar la progresión si tenemos agujetas; el problema es acumular fatiga y repetir esfuerzos exigentes”, explicó.
¿CÓMO TONIFICAR LAS PIERNAS CON EJERCICIOS SENCILLOS?
De acuerdo con el entrenador Javier Menéndez, el entrenamiento de fuerza adaptado puede mejorar la función de la rodilla y reducir las molestias. Asimismo, es fundamental fortalecer los músculos que sostienen la articulación, como los cuádriceps, los isquiotibiales, los glúteos y los gemelos. Para ello, se recomienda realizar ejercicios tolerables y aumentar la intensidad de forma gradual, sin ignorar el dolor ni forzar los movimientos de estas articulaciones.
Para lograr resultados, el especialista sugiere incrementar gradualmente la dificultad de los ejercicios, sin caer en el estancamiento ni en el sobreesfuerzo. Eso no es todo, los expertos recomiendan comenzar con dos sesiones semanales, respetar los periodos de descanso y prestar atención a la respuesta de las rodillas. La prioridad inicial es mejorar el control de los movimientos y ganar confianza antes de aumentar progresivamente la intensidad del ejercicio, conforme comparte la plataforma Clara.


