España registró 5.807 muertes atribuibles a las altas temperaturas durante el verano de 2026, la cifra más elevada de la última década, según las estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria por Todas las Causas (MoMo), del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).
Los datos corresponden al periodo comprendido entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2026, durante el cual estuvo vigente el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperatura sobre la Salud.
El balance supera los registros de los veranos de 2022 y 2025, que hasta ahora encabezaban la serie histórica del sistema de vigilancia, iniciada en 2015.
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Muertes por calor en España aumentaron más del 51 % respecto a 2025
De acuerdo con las estimaciones del MoMo, en 2025 se contabilizaron 3.832 muertes atribuibles al calor, mientras que en 2022 se registraron 4.789 fallecimientos.
En comparación con el año pasado, las 5.807 defunciones estimadas en 2026 representan un incremento superior al 51 %, lo que evidencia la magnitud del impacto de las temperaturas extremas durante el último verano.
La diferencia resulta todavía mayor respecto a 2024, cuando el sistema estimó 2.012 fallecimientos vinculados al calor. Frente a ese año, el aumento alcanza aproximadamente el 188,6 %.
Pese al elevado balance, las cifras permanecen por debajo de las estimaciones correspondientes al verano de 2003, cuando alrededor de 13.000 personas fallecieron en España como consecuencia de las altas temperaturas.
Aquel episodio impulsó la creación de un plan nacional de prevención de los efectos del calor sobre la salud, promovido por el Ministerio de Sanidad español.
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Agosto fue el mes con más muertes atribuidas al calor en España
El mayor impacto de las temperaturas elevadas se produjo durante agosto, mes en el que se estimaron 2.162 fallecimientos atribuibles al calor.
Julio ocupó el segundo lugar, con 2.026 muertes estimadas, seguido de junio, con 938, y septiembre, con 559.
En mayo, desde el inicio del periodo de vigilancia sanitaria, se estimaron 123 defunciones relacionadas con las altas temperaturas.
Estas cifras reflejan que el impacto sanitario del calor no se concentró únicamente en los meses tradicionalmente más cálidos, sino que también se extendió hacia el final de la temporada de verano.
Adultos mayores de 65 años concentraron el 97 % de las muertes
Los datos del Instituto de Salud Carlos III revelan que las personas de mayor edad fueron las más afectadas por las temperaturas extremas.
El 97 % de los fallecimientos estimados atribuibles al calor se produjo entre personas de 65 años o más, mientras que el 62 % correspondió a mayores de 85 años.
Las estadísticas también muestran diferencias por sexo. Del total de 5.807 muertes estimadas, 3.486 correspondieron a mujeres, lo que representa aproximadamente el 60 %.
En el caso de los hombres, se contabilizaron 2.321 fallecimientos, equivalentes al 40 % del total.
Los resultados evidencian la necesidad de prestar especial atención a los grupos de mayor edad dentro de las estrategias de prevención sanitaria frente a episodios prolongados de temperaturas extremas.
¿Qué regiones de España fueron más afectadas por el calor?
El impacto de las altas temperaturas no fue uniforme en todo el territorio español.
Según el análisis del sistema MoMo, las mayores tasas de mortalidad atribuible al calor se observaron en las regiones del norte y noreste de la península ibérica.
Esta distribución territorial muestra que los efectos sanitarios de las temperaturas extremas no se limitaron a las zonas tradicionalmente asociadas con los veranos más calurosos.
Sin embargo, la información difundida no precisa en este balance el número de fallecimientos correspondiente a cada comunidad autónoma.
España vivió un verano marcado por olas de calor y fenómenos climáticos extremos
El equipo responsable del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, perteneciente al Centro Nacional de Epidemiología, explicó que el elevado número de fallecimientos estimados se produjo en un contexto climático excepcional.
Según el organismo, el verano de 2026 fue el más cálido de la historia reciente de España, con cuatro olas de calor identificadas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
A estos episodios se sumó otra ola de calor registrada a comienzos de septiembre, que prolongó la exposición de la población a temperaturas elevadas.
El periodo también estuvo marcado por una sequía persistente, grandes incendios forestales y una intensa ola de calor marina en el Mediterráneo occidental.
Esta combinación de fenómenos climáticos acompañó una temporada de especial impacto sanitario, según el análisis presentado por los especialistas del Instituto de Salud Carlos III.
Instituto de Salud Carlos III pide reforzar prevención frente al calor extremo
Ante los resultados del verano de 2026, el Instituto de Salud Carlos III destacó la importancia de mantener los sistemas de vigilancia epidemiológica para identificar los riesgos asociados con las altas temperaturas.
El organismo también subrayó la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y adaptación frente a los episodios de calor extremo, especialmente entre las poblaciones de mayor vulnerabilidad.
El sistema MoMo permite realizar estimaciones de mortalidad atribuible a las temperaturas mediante modelos estadísticos que relacionan los registros de defunciones con las condiciones térmicas.
Por tanto, las cifras publicadas no representan necesariamente fallecimientos diagnosticados individualmente como golpes de calor, sino estimaciones estadísticas de la mortalidad relacionada con la exposición a temperaturas elevadas.
Los resultados de 2026 constituyen el mayor balance de la serie disponible desde 2015 y ponen de relieve la importancia de reforzar la respuesta sanitaria ante los riesgos asociados al calor extremo.


