Un experimento en Costa Rica utilizó 30 camiones de pulpa de café para cubrir un antiguo pastizal ganadero degradado. El objetivo era eliminar la vegetación invasora que impedía la recuperación natural del ecosistema.
Dos años después, los resultados sorprendieron a los investigadores: la parcela tratada tenía más del 80% de cobertura de copas, frente a cerca del 20% en el terreno sin tratar. La vegetación leñosa también había aumentado de forma notable.
La pulpa de café eliminó la barrera que impedía el crecimiento del bosque
El terreno estaba dominado por gramíneas invasoras, algunas utilizadas como forraje, que alcanzaban varios metros de altura y dificultaban que las semillas de árboles nativos pudieran establecerse. La pulpa de café fue extendida sobre el terreno formando una capa de aproximadamente medio metro.
Al descomponerse, la pulpa generó calor y dejó a las gramíneas sin luz ni aire, mientras sus restos se mezclaban con el material orgánico. El proceso también aumentó la presencia de carbono, nitrógeno y fósforo en el suelo, creando mejores condiciones para el crecimiento de nuevas plantas.
En solo dos años, el bosque comenzó a recuperar el terreno
Los investigadores no tuvieron que plantar los árboles uno por uno. El viento y los animales transportaron semillas desde las zonas de vegetación cercanas, mientras insectos y aves comenzaron a regresar al área restaurada.
Después de dos años, la densidad de tallos leñosos era aproximadamente 20 veces mayor que en la parcela de control y el área basal de la vegetación había aumentado unas 30 veces. La altura media del dosel también se multiplicó por cuatro.


