El Papa León XIV ya llegó a Uruguay en el inicio de su gira sudamericana que luego lo llevará a Argentina y lo traerá al Perú, el país que lo acogió durante más de dos décadas y que espera su regreso con muchísima expectativa.
Uno de los principales desafíos que conllevan los viajes de un pontífice es la seguridad, no solo porque se trata de la cabeza de la Iglesia Católica sino porque es jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, por lo que requiere un despliegue de protección especial debido a la gran cantidad de gente que desea verlo.
Desde que Robert Prevost se convirtió en León XIV en mayo del 2025 ha realizado cinco viajes apostólicos fuera de Italia donde visitó nueve naciones en África, Europa y el Medio Oriente. En cada una de ellas -como en cualquier viaje papal- se desplegó una fuerza de seguridad conjunta entre la Guardia Suiza, la Gendarmería Vaticana y las fuerzas policiales y militares locales.
El primer anillo de seguridad lo constituye la Guardia Suiza Pontificia, encargada de la protección personal del Papa. No solo son los soldados de trajes vistosos que vigilan la Plaza de San Pedro, sino es el ejército personal del Santo Padre y su deber es custodiarlo, por lo que una delegación especial lo acompaña en cada uno de sus desplazamientos.
El segundo anillo lo conforma la Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, o la policía vaticana, que es la encargada de mantener el orden público, la vigilancia y la investigación penal dentro de las 44 hectáreas que ocupa este territorio, así como custodiar al Sumo Pontífice durante ceremonias, audiencias y viajes internacionales.
El tercer nivel está conformado por las fuerzas de seguridad del país que visita, pero que coordinan estrechamente con la Guardia Suiza y la Gendarmería.
Una delegación de la Guardia Suiza y la gendarmería estuvo en Lima antes de la visita que Francisco realizó en enero del 2018 para coordinar y verificar las medidas de protección, algo que también ha ocurrido para la llegada de León XIV. “Ha habido misiones de avanzada que han llegado al Perú y que han coordinado con el Ministerio de Defensa y la Presidencia del Consejo de Ministerios. Es el protocolo que se hace en todos los países durante las visitas apostólicas”, explica a El Comercio Kurth Mendoza, coordinador de la Dirección Académica de Relaciones con la Iglesia de la PUCP y periodista experto en temas de la Iglesia Católica.
“Además de la delegación que llega con anticipación, otra parte viaja con el Papa. El Santo Padre viene en el avión con un séquito de 150 personas desde la Santa Sede, entre cardenales, obispos, secretarios, periodistas acreditados y efectivos de la gendarmería y la Guardia Suiza”, agrega.
La cobertura
Una parte trascendental de las giras del Papa recae en los periodistas acreditados que vienen desde el Vaticano, acostumbrados a seguir al pontífice en todas sus actividades y a leer entre líneas cada uno de sus gestos y palabras, además de conocer, desde dentro, cómo funciona la compleja diplomacia vaticana. En las visitas apostólicas, a ellos se suma la prensa de cada país.
Alrededor de 120 periodistas de todo el mundo tienen acreditación permanente en la Santa Sede. Mendoza nos cuenta que, de ellos, unos 50 viajan con el Papa en el avión y luego se otorgan cupos a los periodistas de los países que serán visitados, en este caso, de Uruguay, Argentina y el Perú, quienes deben viajar a Roma para embarcarse con toda la delegación.
“Lo interesante de esta cobertura periodística es que todos se desplazan juntos, nadie se puede salir del círculo. Es parte del protocolo. La prensa que está acreditada en el vuelo papal es la única que pueda participar en todas las actividades”, refiere Mendoza.
A este núcleo duro de prensa se suman los cientos de periodistas acreditados en cada país que realizan la cobertura general de todo el periplo del pontífice.
La importancia de la gira
Estos detalles protocolares y de seguridad, que son fundamentales para el éxito de la gira del Papa, le ponen marco a lo trascendental de la visita de León XIV: el mensaje que quiere dejar en cada uno de los países a los que va.
“No se trata solo de un viaje a América Latina, sino es un viaje a tres países que son distintos entre sí”, remarca Gerardo Ferrara, historiador italiano y representante de Fundaciones de habla hispana en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma). “Uruguay es el país más secularizado del continente. Argentina ahora está viviendo una época marcadamente polarizada en lo social y político y su viaje al Perú significa, de alguna manera, un regreso a casa pues su identidad pastoral tiene raíces en el Perú”, añade.
Para Ferrara, León XIV está siguiendo la agenda de Francisco en cuanto al compromiso con las periferias y su enfoque en el cuidado del medio ambiente, pero también busca remarcar la importancia de la institucionalidad. “Yo veo a León XIV como un ‘antilíder’, es decir, una figura que está en contra de la polarización y el populismo y más bien busca empujar a la gente a centrarse en el hombre como figura central, y no tener como centro al Estado o a las ideologías”, señala el historiador.


