La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (EFEN) precisó que la probabilidad de un evento de gran magnitud pasó de 8% en junio a 52% en septiembre. Lo que se ha denominado El Niño extraordinario puso en alerta al país, y más al notar que la temperatura del mar frente al litoral peruano alcanzó niveles superiores a los registrados durante los devastadores episodios de 1983 y 1997.
Sin embargo, a menos de tres meses de que llegue la temporada de lluvias, gran parte de las obras de prevención continúan retrasadas. El Gobierno identificó 536 puntos críticos en ocho regiones de la costa para intervenir quebradas y cauces de ríos, pero hasta el 7 de octubre apenas el 17% de estas obras se encontraba en ejecución, de acuerdo a informaciones de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
La situación es especialmente delicada en Lima y la macrorregión norte, donde se concentra la mayor cantidad de zonas vulnerables. A ello se suma que, al 2025, el país acumuló 926 obras de gestión del riesgo de desastres paralizadas, lo que representa 302 millones de soles de inversión, según cálculos del Instituto Peruano de Economía (IPE).
SIN RECURSOS PARA PREVENCIÓN
Los especialistas advierten que la prevención ha perdido prioridad presupuestal. Entre 2021 y 2025, el gasto destinado a reducir riesgos fue inferior al registrado en el quinquenio anterior, pese a que el país enfrentó el Niño costero de 2023. Esta tendencia podría continuar en 2026 debido a los bajos niveles de ejecución observados hasta el momento.
Las consecuencias económicas también generan preocupación. Más de seis millones de hectáreas agrícolas se encuentran en riesgo elevado de inundación y los analistas estiman que un Niño severo podría afectar el crecimiento económico nacional en los próximos años. En el norte del país, las empresas ya vienen reforzando infraestructura e implementando planes de contingencia ante un posible escenario adverso.
En esta región, la situación tampoco es alentadora. Un estudio del Cenepred identificó 17 distritos con riesgo muy alto de huaicos y deslizamientos, donde residen más de 136 mil personas. La región afrontará la próxima temporada de lluvias con infraestructura vulnerable y proyectos de prevención inconclusos.
De acuerdo con IEP, entre 2021 y 2025 Arequipa recibió cerca de S/700 millones para gestión del riesgo y atención de emergencias, pero solo ejecutó el 71,2% de esos recursos. Como consecuencia, quedaron sin utilizar alrededor de S/200 millones destinados a prevenir desastres.
La vulnerabilidad alcanza también al sector educativo. Más de 360 colegios públicos requieren reconstrucción total debido al deterioro de su infraestructura y seis de cada diez están ubicados en zonas con riesgo alto o muy alto de inundación. Además, cerca de 3 mil kilómetros de carreteras arequipeñas enfrentan riesgo de inundaciones y movimientos en masa.


