En el preámbulo de los eventos climáticos más intensos pronosticados debido al fenómeno de El Niño, el Perú se divide entre dos escenarios: en el norte, las lluvias volverían a causar estragos; y en el sur, la sequía podría hacer lo propio. Sin embargo, en el centro, no hay una previsión generalizada. Desde la Federación de Cámaras de Comercio del Centro (Fedecam Centro), advierten que esa incertidumbre hoy tiene con alta cautela a los productores de alimentos que atienden a las familias peruanas y paradójicamente, está gestando el próximo “boom” agrícola en el centro y ceja de selva, mientras también surge un nuevo polo logístico.
Luis Calmell del Solar, presidente de la Fedecam Centro, explicó que en plena ventana de siembra (septiembre y octubre), con un invierno sin frío, sin lluvias y con el clima muy seco, la campaña agrícola de la sierra central se definirá en noviembre y diciembre. Si no llueve, no germina.
En contraste, si llueve mucho en febrero, marzo y abril, los huaicos se llevarán la cosecha. En ambos escenarios, el golpe sería directo a las mesas de las familias peruanas. En el centro, recordó, el grueso de la canasta de panllevar es papa, maíz, habas y olluco, mucho de ello en tierras de secano (dependen exclusivamente de la lluvia para producir).
Para esos productos, el ciclo agrícola comienza ahora con la preparación del terreno y la siembra, esperando las lluvias de octubre a enero para la cosecha entre febrero y abril. Hoy, ese ciclo es incierto.
“Hemos tenido un invierno, o sea, el sol muy bonito, no ha habido frío en mayo, junio ni actualmente, tenemos sol, no ha habido ninguna lluvia. Todo está muy seco y la siembra se hace en estos meses. La zona centro del Perú está un poco en el aire. La gente no sabe realmente qué es lo que va a pasar”, comentó a Gestión.
Para el agricultor de altura, sin riego, el futuro es totalmente incierto. Y en el valle mismo —Chupaca, Concepción— donde sí hay agua todo el año para verduras, alcachofas y maíz, la amenaza son las heladas fuera de tiempo que matan plantones jóvenes. Ante tal panorama, la respuesta del productor ha sido bajar la apuesta.
En su gran mayoría, son inversiones familiares, con poco capital y con financistas de ajo y cebolla que ahora tampoco quieren arriesgar.
“Puede haber el mismo número de agricultores, pero cada uno siembra un tercio de lo que producía el año pasado. Este año se ha sembrado más o menos un tercio de lo del año pasado. Si sigue la sequía va a haber muchos más que se desanimen. No hay mucha tranquilidad actualmente”, advirtió el representante gremial.
En tanto, un 30% de los productores basarían su temor no solo en el efecto climático, sino también en el impacto logístico: que la Carretera Central se interrumpa con huaicos y la cosecha se malogre en su camino a Lima. En selva central —productora de piña, palta, jengibre, café— la realidad es distinta porque son plantaciones ya instaladas y en producción, pero tampoco quieren extremos: ni mucha lluvia, ni sequía.
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De la manzana criolla a la palta: el nuevo “boom” que asoma
En medio de tal panorama, el cambio de Gobierno y el fin del evento climático el 2027 abrirían una ventana de confianza que se va a traducir en un “boom” de palta en el centro y ceja de selva, en campos donde antes había manzana criolla y maíz.
“Todos los pequeños y medianos y grandes agricultores están dispuestos a arriesgar para crecer. El cambio de Gobierno ha traído como consecuencia muchísimo más confianza y expectativa”, manifestó Calmell.
Si bien reconoció que el ruido de El Niño genera miedo, también destacó que la expectativa con el puerto de Chancay y la nueva Carretera Central, además de los anuncios de impulso a programas de riego y reservorios, han devuelto la confianza para inversiones a mediano plazo en un cultivo clave.
“En la palta, (se busca crecer) en la ceja de selva, en la sierra baja. La palta tiene una acogida muy grande, ha habido durante los últimos años mucho crecimiento y ahora, a raíz de las informaciones sobre que Perú ha subido al primer lugar de ventas para varios países, ven que es un cultivo serio y seguro. Lo único que falta es tener siempre el mercado y el mercado se ha abierto”, afirmó.
El crecimiento ya se ve en campo. No solo son familias que reconvierten cultivos, también hay medianos y pequeños exportadores (que acopian cosecha) que ven una ventana porque en la costa los grandes productores ya están consolidados, y ahora llegan la sierra con ofertas de compra y exportación de la producción.
“Muchas veces había esta manzana criolla, eran zonas donde se sembraba maíz en pequeñas parcelas y ahora se juntan y los árboles permiten que uno pueda tener entre 15 productores antiguos que sembraban cosas diferentes, ahora 15 productores con árboles de paltas que ya están empezando a producir. Yo creo que va a haber un futuro interesante para nuestra zona en palta”, expresó.
Las zonas que menciona van desde Huancavelica, Ayacucho y Huánuco hasta Junín y Cerro de Pasco, en la parte de Oxapampa. Tras esa apuesta, el cronograma de producción que proyecta Calmell es corto.
“En un año y medio o dos, las primeras cosechas de palta se van a empezar a ver y en tres o cuatro años yo espero que seamos un porcentaje razonable del total de exportaciones de palta”, resaltó, tras esperar que El Niño sea la antesala del nuevo “boom” de la palta en la sierra central.
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El nuevo “polo logístico”: almacenes de primer nivel entre Jauja y Huancayo
La segunda muestra de la confianza empresarial en el centro del país no está en el campo, sino al lado de la carretera. En el mismo valle, entre Jauja y Huancayo, por la margen derecha —donde están Chupaca, Mito y otros distritos de Concepción— han empezado a levantarse almacenes modernos, grandes y de primer nivel.
“Ha sorprendido a todos porque no lo vimos venir, pero, así como hay los almacenes frente a Punta Hermosa, ese tipo de almacenes han empezado a construirse. Ya terminaron uno o dos; y hay otros tres que podrían estar construyéndose en poco tiempo”, relató Calmell del Solar.
Si bien reconoció que desconocen la naturaleza de los productos que moverán en esos complejos logísticos, resaltó que ese tipo de inversiones dinamizan la economía, pues traen consigo a empresas, sus inventarios y servicios asociados con distribución.
Por su ubicación privilegiada en el centro del país, la zona empezaría a configurarse como un nuevo hub logístico. “Aparentemente, podría estar surgiendo un nuevo hub, todos hemos quedado sorprendidos”, remarcó.
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Vivienda en altura y nuevos hoteles
El otro termómetro del optimismo en el centro tampoco es agrícola. Calmell del Solar reconoció que las construcciones y los proyectos de edificios nuevos han recibido un impulso con el cambio de reglamentación que permite alturas de 10 a 15 pisos en algunas zonas de Huancayo.
Sin embargo, mencionó que el problema sigue siendo la “tramitología”.
“El único gran problema siempre en el desarrollo del área de construcción es las trabas municipales, los problemas en las municipalidades, no cambian su mala costumbre de trabar todo lo que puedan y demorar todos los proyectos y en el camino siempre tener una excusa para que el tiempo establecido en la norma nunca se cumpla”, lamentó.
A esa situación, se suman demoras en Registros Públicos con independizaciones y urbanizaciones. “Ese trámite pasa al área de catastro, el área de catastro lo tiene cuatro, cinco meses, lo devuelve, el registrador lo devuelve, y al final te pasas un año y medio en trámites. Obviamente a cualquier inversionista le destruye cualquier cálculo que tenga”, anotó.
Aun así, el interés no se ha detenido y sigue concentrado en vivienda, aunque empieza a diversificarse. El mercado turístico ha ayudado. Según la Fedecam Centro, la selva central tuvo mucho turismo y Huancayo mismo tuvo más de lo esperado después de Semana Santa. Esa afluencia se tradujo en obras.
“Ya hay varios hoteles construyéndose, no tan grandes, pero construyéndose, y la mayoría (de los actuales) ha tenido llenos totales hasta ahora”, finalizó.


