La líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, vive en Panamá con un perfil muy bajo, sin que se conozcan apenas salidas públicas o encuentros con simpatizantes, mientras prepara su ansiado regreso a Venezuela después de haber visto frustrada su vuelta en al menos siete ocasiones.
“Bueno, sencillamente se está trabajando con cautela. Acuérdese, como ella siempre ha dicho, ‘cuando estamos en silencio estamos trabajando’, y aquí estamos esperando que se den las condiciones para seguir progresando y haciendo lo que debemos hacer”, dijo a EFE una fuente conocedora de la situación de la líder opositora, cuyo círculo se ha mostrado particularmente hermético a la hora de hacer cualquier tipo de declaración sobre su ella.
Ese bajo perfil contrasta con su visita a Panamá en mayo de 2026, cuando la política venezolana, con una apretada agenda, concedió una rueda de prensa acompañada de miembros de la oposición, celebró un encuentro multitudinario en una céntrica calle de la capital arropada por cientos de simpatizantes y mantuvo una reunión con el presidente panameño, José Raúl Mulino.
El vínculo simbólico con Panamá
Machado llegó a Panamá en el marco de una gira internacional posterior a la concesión, en diciembre de 2025, del Premio Nobel de la Paz, que recibió finalmente en persona en Oslo después de no llegar a tiempo a la ceremonia oficial debido a las dificultades de su salida clandestina de Venezuela. La líder opositora salió de Venezuela por vía marítima hacia Curazao y desde allí viajó a Noruega, tras permanecer cerca de un año en la clandestinidad para evitar ser detenida.
En mayo, Machado destacó el vínculo político y simbólico que atribuía a Panamá al recordar que en ese país estaban resguardadas actas de votación que la oposición venezolana considera una prueba de la victoria de Edmundo González Urrutia en las presidenciales de julio de 2024.
En sus palabras, Panamá había sido escogido como un “segundo hogar” para custodiar ese “tesoro”, como respaldo de su denuncia de fraude en los comicios, cuyo resultado oficial dio la victoria a Maduro.
Los intentos fallidos de salir del país
Pero casi no se le ve en ese segundo hogar. Machado difundió el 29 de junio un video en el que aseguró encontrarse en Panamá tras ver frustrada su intención de regresar a Venezuela tras el potente doblete sísmico que asoló el litoral central caribeño del país el día 24 de ese mes, dejando miles de muertos y desaparecidos.
En ese video, denunció que el Gobierno venezolano cerró el espacio aéreo comercial para impedir su regreso al país desde Panamá.
Pero su presencia en Panamá volvió a ser noticia este mes, después de conocerse tres nuevos intentos fallidos de salir del país, ya que Curazao, Bonaire, Aruba – islas caribeñas muy cercanas a Venezuela – negaron el permiso de aterrizaje al vuelo privado que la llevaría a Venezuela, como dijo a EFE una persona que tuvo acceso a lo sucedido y que pidió el anonimato.
yt:53fbvdyftpM
Un apoyo incondicional no tan claro
Para analistas consultados por EFE, este bajo perfil de Machado en Panamá se debe a un cambio en la postura del país sobre la situación de Venezuela.
El excanciller citó una declaración de Mulino este mes en Nueva York en el marco de la Asamblea General de la ONU, cuando un periodista le pidió un mensaje para los venezolanos y respondió “que haya elecciones pronto”, lo que supone, afirma, “un cambio con relación a tener que reconocer las elecciones que ya se hicieron”.
El analista José Stoute opina también que Panamá navega entre dos aguas, pues «ha de mantener dos posiciones al mismo tiempo»: de respaldo a Machado y también al Gobierno de Trump.
Machado tiene clara su postura. “Estoy decidida a regresar a casa para estar al lado de nuestro pueblo y trabajar con todos los que estén listos para reconstruir nuestra nación”, dijo esta semana.
