Octubre tendrá una de sus principales citas astronómicas durante la noche del jueves 8 al viernes 9, cuando las Dracónidas 2026 lleguen a su momento de mayor actividad. A diferencia de otras lluvias de meteoros, este fenómeno tiene la ventaja de que puede disfrutarse sin esperar hasta las horas previas al amanecer.
La actividad se desarrolla entre aproximadamente el 6 y el 10 de octubre, pero el máximo está previsto para las 01:00 UTC del 9 de octubre. Otro elemento jugará a favor de quienes quieran mirar al cielo: la Luna estará muy cerca de su fase nueva, por lo que su brillo tendrá una interferencia mínima durante la observación.
Una lluvia que puede disfrutarse temprano
Para observar las Dracónidas no será necesario permanecer despierto durante toda la madrugada. Su comportamiento permite intentar localizar meteoros desde poco después de que oscurezca, siempre que el lugar elegido tenga poca contaminación lumínica. La recomendación es alejarse de las luces urbanas y buscar un sitio desde el que sea posible contemplar una zona amplia del cielo.
Eso sí, no se espera una lluvia especialmente intensa en 2026. La International Meteor Organization calcula una Tasa Horaria Zenital cercana a cinco meteoros por hora, aunque coloca un signo de interrogación junto a la estimación debido a la incertidumbre sobre la actividad que finalmente presentará el fenómeno. Las Dracónidas pueden comportarse de manera muy diferente de un año a otro.
Esa variabilidad explica por qué esta lluvia mantiene su interés incluso cuando las previsiones no apuntan a un gran espectáculo. En 1933 y 1946 se produjeron auténticas tormentas de meteoros, mientras que en 2011 llegaron a registrarse alrededor de 300 meteoros por hora. Para 2026, sin embargo, los modelos de NASA no anticipan un episodio extraordinario.
¿Hacia dónde hay que mirar?
El punto desde el que parecen proceder los meteoros se encuentra en Draco, el Dragón, una constelación situada en la región septentrional del cielo. Como referencia pueden utilizarse Eltanin y Rastaban, dos estrellas ubicadas en la cabeza de Draco y conocidas como los «ojos del Dragón».
Aunque el radiante se sitúa aproximadamente en ascensión recta 263° y declinación +56°, no es necesario fijar la mirada directamente en ese punto. Los meteoros pueden cruzar diferentes zonas del firmamento y sus trazos pueden verse más largos cuando se alejan del radiante. Por ello, lo ideal es observar una región amplia del cielo.
Tampoco hace falta contar con equipos especializados. Las Dracónidas pueden observarse a simple vista, por lo que un lugar oscuro, una posición cómoda y algo de paciencia serán suficientes para intentar captar alguno de sus destellos.
El origen de las Dracónidas
Cada año, la Tierra atraviesa la corriente de partículas que dejó el cometa 21P/Giacobini-Zinner. Cuando esos pequeños fragmentos ingresan en la atmósfera, producen los destellos luminosos que desde el suelo identificamos como meteoros. Una de las características de esta lluvia es que sus partículas ingresan a una velocidad relativamente baja, de unos 20 kilómetros por segundo, según la IMO.
La noche del 8 al 9 de octubre será, por tanto, la principal oportunidad para buscarlas. Con una Luna cercana a la fase nueva y una lluvia que puede comenzar a observarse temprano, las condiciones serán favorables para quienes quieran dedicar parte de la noche a contemplar el firmamento.


