El gobierno de Estados Unidos concretó en días recientes el traslado de aproximadamente una docena de bombarderos B-1 desde la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) en Fairford, ubicada en Gloucestershire, hacia sus estaciones habituales en suelo norteamericano. La medida fue adoptada por el Pentágono como una acción preventiva de seguridad ante la existencia de riesgos específicos dirigidos contra la instalación militar.Al ser consultado por periodistas sobre las razones de este traslado antes de abordar un vuelo hacia Nebraska este lunes, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó que la decisión de mover las aeronaves del enclave británico se dio tras alertas de amenazas.
"Sí, creo que podemos decir eso. No volaron por accidente", dijo Trump.
"Hubo algunas amenazas. Y en lugar de tentar al enemigo, lo capturaremos y lo venceremos. Pero ¿por qué deberíamos dejarlos allí? Así que los movimos un poco. No muy lejos", agregó el mandatario.
Luego añadió que su Administración "conoce a las personas que hicieron la amenaza", aunque sin precisar de quienes se trata. La evacuación de los aviones de combate se produjo tras un incidente registrado el 27 de septiembre, cuando las fuerzas policiales fueron alertadas por la presencia de tres vehículos sospechosos en las inmediaciones de la base.A pesar de que un portavoz del primer ministro británico, Andy Burnham, aseguró que la instalación militar se mantiene segura, fuentes del Ejecutivo inglés no discutieron que la orden dictada desde Washington respondió directamente a los hechos investigados por la policía antiterrorista de acuerdo a la cadena BBC.
Un bombardero Lancer en la base de RAF Fairford en Gloucestershire, Reino Unido, el pasado 28 de septiembre. |
Fuente: EFE
En el marco de dichas pesquisas, cinco hombres fueron arrestados bajo sospecha de delitos terroristas y posteriormente liberados bajo fianza, a los que se sumó la detención y posterior liberación bajo fianza de un sexto individuo con doble nacionalidad británico-iraní.Las declaraciones Trump contrastan con la reciente respuesta del Departamento de Estado, que prefirió contextualizar la maniobra dentro de los movimientos rutinarios de las fuerzas armadas. Mientras que el vicepresidente JD Vance fundamentó la salida de los equipos en una medida tomada por extrema precaución frente a posibles acciones hostiles, el secretario de Estado optó por matizar el alcance de la alerta."Es habitual ver movimientos de activos a distintas partes del mundo en función de ejercicios, redespliegues, personal que cambia, nuevo personal que entra, nuevos aviones que llegan y aviones viejos que salen [...] Tenemos confianza en la seguridad de todas nuestras bases", dijo el secretario de Estado, Marco Rubio a la prensa.
¿Un complot con drones de la Guardia Revolucionaria de Irán?De acuerdo a información publicada por el diario The Wall Street Journal, a partir de fuentes oficiales estadounidenses y europeas, el repliegue de los bombarderos B-1 obedeció a la detección de un complot dirigido por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. De acuerdo a esta versión, la operación planeada por la rama militar iraní buscaba lanzar un ataque complejo mediante drones explosivos contra la base de Fairford para destruir las aeronaves de combate y atentar contra la vida del personal militar norteamericano.Según detalló The Wall Street Journal, el plan de la Guardia Revolucionaria contemplaba la reclutación de ciudadanos británicos para ejecutar una acción estructurada en varias etapas, la cual incluía una maniobra de distracción en los alrededores del recinto.Además, informó que oficiales militares estadounidenses apostados en Europa recibieron reportes sobre la eventual colocación de un artefacto explosivo improvisado oculto en un vehículo en las cercanías de la instalación militar a finales de septiembre.En relación con los avances de la investigación en suelo británico, la policía mantiene abiertas las averiguaciones sobre cinco hombres enmascarados que se trasladaron desde Londres en furgonetas equipadas con bidones de combustible.Aunque las autoridades del Reino Unido reconocieron la existencia de sólidos indicios que vinculan la maniobra con Irán, aclararon que no se han presentado cargos formales y que no existen pruebas concluyentes de que Teherán tuviera la capacidad técnica para perpetrar un ataque de tal complejidad contra Fairford.Por su parte, el gobierno de Irán ha negado de forma categórica cualquier participación en los hechos investigados cerca de la base militar en el Reino Unido.