Preguntarle a un peruano por su plato favorito suele exigirle una elección difícil. Hay quienes no conciben un domingo sin cebiche y quienes darían cualquier cosa por volver a probar el cau cau que preparaba su abuela. En esas preferencias cuentan la sazón, los ingredientes y hasta el punto exacto de una papa frita, pero también los recuerdos de infancia y las personas con las que compartimos la mesa. Para conocer esas historias, en Somos hicimos una encuesta con once figuras del espectáculo, el deporte y la cultura, que nos contaron qué platos prefieren, cómo los disfrutan y dónde los comen.
Regina Alcover - Ocopa
Entre los sabores preferidos de la destacada actriz y locutora de radio, la ocopa tiene un lugar de privilegio. “Me vuelve loca. Me fascina y me recuerda cosas bonitas de mi infancia. Mi tía era arequipeña y la preparaba maravillosamente. Que ella hiciera esa entrada era un regalo para mí. Lo que más recuerdo es su aroma, su sabor, su consistencia. No sabría decir cómo la elaboraba. Hay quienes se llevan sus secretos a la tumba porque nunca te cuentan ese toque especial. Pero amo la comida arequipeña. También me encanta el queso helado. Puedo comerme un pote solita y dejarlo limpio. Arequipa es uno de los lugares donde más me gusta comer y donde mejor preparan la ocopa. En Lima me gusta la de El Rocoto, de mi amiga Blanca Chávez. Nuestra comida es la mejor del mundo, no hay que pensarlo demasiado”.
Jeremías Gamboa - Arroz tapado
La nostalgia por su hogar durante una estancia en Estados Unidos llevó al escritor a redescubrir el encanto del arroz tapado. “Para mí fue importantísimo aprender a cocinar y conseguir la sazón de mi mamá. Con su ayuda por teléfono, empecé a preparar algunos de sus platos. Fue entonces cuando descubrí cuánto lo extrañaba. Ahora que mi madre ya no está, su receta se ha mantenido en casa. También lo incluí en mi novela ‘El principio del mundo’. En una escena, el personaje le cuenta a su madre que ha obtenido una beca y ella le dice: ‘Tengo tu plato favorito, un arroz tapado’. Y al regresar a Lima, el personaje encuentra a su madre esperándolo también con un arroz tapado. Me gusta porque es un plato abrigador, cobijador, que envuelve algo delicioso en su interior”.
Miguel Tudela - Cebiche
El surfista Miguel Tudela encuentra en el cebiche el sabor de su infancia. “Me gusta porque es fresco y es un plato ligado al mar como yo. Como viajo bastante, me cuesta encontrarlo bien preparado afuera. Es difícil hallar en otro lado un limón con esa acidez especial que tenemos acá. Por eso, cuando regreso, es el plato que más se me antoja. He vivido siempre en Punta Hermosa, y los fines de semana el plan familiar era ir a comer a los quioscos de las playas. Comíamos donde Cecilia y Paco, donde Marcelo, donde Silvia, que ahora son restaurantes. Hasta ahora los recomiendo. A mí me gusta el cebiche simple: pescado, camote, choclo y canchita, y a veces le agrego chifles para darle un toque norteño”.
Inés Melchor - Caldo de Cabeza
En un año sabático dedicado a su familia y al entrenamiento, la fondista peruana Inés Melchor evoca los sabores de su niñez en la sierra central: “El caldo de cabeza es uno de los platos que más me gustan. Soy de Huancavelica, pero vivo en Huancayo desde hace mucho tiempo. Me encanta el maíz y ese sabor concentrado que le da la cabeza después de cinco horas de cocción. Mi parte favorita es la quijada. Es un plato que normalmente comemos en el desayuno. En mi casa lo preparaba mi mamá, pero ahora ya no lo hace tan seguido porque es trabajoso. Los domingos acostumbro ir a la feria dominical de Huancayo, donde hay un puesto al que me gusta volver”.
Yirko Sivirich - Arroz con pollo
A punto de viajar a un desfile en Bolivia, el diseñador cuenta su predilección por el arroz con pollo. “Para mí es sinónimo de familia, porque yo crecí con mi abuela, mis tías y mis padres. En mi casa lo preparaba mi mamá, pero cuando había reuniones todos metíamos la mano en la cocina. Hasta ahora me gusta prepararlo en casa cuando invito a mis amigos o a mi familia. Es mi plato bandera y una manera de demostrarles que los quiero. Me gusta acompañarlo con su salsita de cebolla y un poquito de picante. Para mí, el secreto de un arroz con pollo más jugoso y sabrosón está en la cerveza. Y si sobra para el día siguiente, mejor todavía, porque recalentado es delicioso. En Lima me gustan mucho los arroces de Tanta y Panchita”.
Maritere Braschi - Lomo saltado
El plato más evocado en esta encuesta fue, de lejos, el lomo saltado. Muchos querían hablar de él. Para Maritere Braschi, conductora de TV, la presentación de este platillo es importantísima. “No me gusta que esté todo revuelto. Me gusta armar cada bocado: un poquito de lomo con arroz, otro con cebolla, otro con papa. Ese es parte del placer. Prefiero que las papas y el arroz conserven su textura, que no venga todo empapado en jugo. Si remojas todo, se convierte en una sopa. Cada ingrediente tiene algo que aportar y me gusta poder combinarlos. He probado un lomo saltado muy rico en Mozart, en Camino Real, y también en José Antonio, un clásico de la comida criolla”.
Ismael La Rosa - Lomo saltado
Otro fascinado por el espectacular platillo saltado es el actor Ismael La Rosa, que lo prefiere con una exigencia: la carne debe ser suave y tierna, no chiclosa. “Me gusta el lomo saltado por su textura, por la combinación de sus ingredientes, la frescura de la cebolla y la profundidad que le dan el sillao, las salsas y la carne. Soy muy carnívoro. Para mí, un buen lomo saltado tiene que llevar una carne con un término máximo de tres cuartos y cortada en dados relativamente grandes para poder disfrutarla. Es gracioso, pero de chico no me gustaba tanto. Me acuerdo que dejaba la cebolla y el tomate. Me comía la carne, el arroz y las papas fritas. Ahora no hay nada que disfrute más que la cebolla. Los gustos van cambiando. Si tengo que escoger un restaurante para comerlo, sería Paco Yonque o Baco y Vaca”.
Anthony Choy - Cau cau
El ufólogo Anthony Choy defiende con humor y convicción su plato favorito. “Soy limeño mazamorrero: nací en Barrios Altos y crecí en Monserrate. Amo profundamente los guisos limeños. Para mí, el cau cau es como las personas que me gustan: sencillo, humilde, sin tantos aspavientos, pero muy rico. Tiene que ser verde, no amarillo, con culantro y un poquito de hierbabuena. Y tiene que ser de mondongo. El llamado cau cau de pollo es una blasfemia, una herejía. ¡No debe existir! Me gusta el que preparan en El Bolivariano o El Rincón que no Conoces, pero el de mi madre era insuperable. Falleció hace seis meses y todavía lo tengo muy fresco. Mi esposa Liliana ha conseguido prepararlo casi igual. Se parece en un 99%”.
Patricia Barreto - Ají de gallina
Desde la Cúpula de las Artes, donde actúa por estos días en la obra “Avenida Larco, el musical”, Patricia Barreto confiesa su debilidad por el ají de gallina. “Lo que más me gusta es la mezcla de sabores, el ligero picantito. Creo que es lo que más amo de nuestra comida. Los platos de comida criolla los asocio con los fines de semana, con los domingos familiares en la casa de la abuela. Cuando éramos una familia numerosa, con los primos y los nietos, nos juntábamos en las típicas parrilladas, con música criolla. Nos reuníamos todos, se cocinaba y se ponía la olla en la mesa para que cada uno pudiera servirse. Platos como arroz con pollo o papa a la huancaína los prefiero con la sazón de mi abuela, que ya no está. El sabor de su sazón hacía completamente la diferencia”.
Claudia Rheineck - Papa a la huancaína
La directora del coro Voces del Sol tiene una condición para disfrutar de su plato favorito. “Mi plato favorito es la papa a la huancaína, pero tiene que estar acompañada de pollo al horno. Esa combinación me transporta directamente a mi infancia en Cusco. Mi mamá tenía las recetas, heredadas de sus padres, pero quien las elaboraba era mi papá. Él es paraguayo, pero hacía la comida peruana como los dioses. En todos mis cumpleaños me preparaba la huancaína con pollo al horno. No la hacía con galleta, sino con aceite y queso fresco bien serrano. El queso paria, por ejemplo. Y la hacía bien picante, algo que me encantaba desde chiquita. Tenía que picar, obligatorio”.


