El norte del Perú sufrió el pasado domingo un apagón masivo de cerca de cuatro horas, el cual afectó a hogares e industrias de todo tipo, incluyendo a la nueva refinería de Talara (Piura), megaproyecto que tuvo que detener sus operaciones para evitar daños a su infraestructura, según reportó la empresa en un comunicado.
¿Qué originó el colapso eléctrico? Eduardo Ramos, director general de Optima Energy, refiere que fue ocasionado por la desconexión de dos líneas de transmisión entre Chimbote y Trujillo, único enlace eléctrico que conecta al norte con el resto del país.
Se trató de un evento que puso de manifiesto la precariedad del sistema eléctrico en el norte peruano, aquejado actualmente por un grave problema de congestión.
Y es que esta vasta área geográfica es deficitaria en producción de electricidad: consume cerca de 1.300 MW, pero produce apenas 500 MW. La diferencia (800 MW) la importa del centro del país a través de un solo enlace que falló el domingo, explica Artur Mujamed, gerente comercial de Olympic Perú, principal proveedor de gas para generación eléctrica en Piura.
La paradoja, señala el ejecutivo petrolero, es que el apagón afectó también a la refinería de Talara, la cual tuvo que detener operaciones a pesar de estar localizada a “pocos kilómetros de los campos que producen gas natural y de una central térmica con 340 MW instalados (Malacas), pero que hoy genera alrededor de 50 MW”.
En otras palabras: Piura tiene los recursos energéticos y la infraestructura necesarios para generar electricidad, pero estos no se utilizan.
“La oportunidad más cercana para solucionar los problemas [de congestión eléctrica] que hay en el norte es proveer de más gas a la planta de Malacas. Si tuviera gas pleno, el problema del norte desaparecería”, explica César Butrón, presidente del COES.
LÍNEAS DE TRANSMISIÓN
Los especialistas en energía advierten que la única solución estructural para resolver los problemas de energía que experimenta el norte del país, es el arribo de dos nuevas líneas de transmisión: Tocache-Celendín-Piura y Piura-Nueva Frontera.
Ambos proyectos se encuentran, sin embargo, bastante demorados. De acuerdo al COES, tardarían en llegar tres o cuatro años más, es decir, hasta el 2029 o el 2030.
En este contexto, un “paliativo” sería la construcción de nuevas centrales térmicas para producir energía en base al gas natural de Piura, señala Butrón. El problema, advierte, es que su desarrollo tomará un tiempo, de tal manera que cuando entren en operación “ya habrán llegado las nuevas líneas de transmisión” y puede que no se utilicen más.
De allí la propuesta de “llenar” con gas natural la planta de Malacas para que pueda producir electricidad a capacidad plena. ¿Cuál es la barrera que lo impide?
TARIFA DE GENERACIÓN
La principal razón, explica Butrón, es que Malacas tiene poca chance de firmar nuevos contratos de energía porque “no puede competir con el gas natural barato de Camisea”.
Y es que las centrales térmicas de Lima e Ica poseen tarifas especiales para generación eléctrica con base en el gas de Camisea: $0,57 por millón de BTU en el caso de Lima, y US$1,49 por millón de BTU en el caso de Ica.
Las centrales térmicas de Piura, por el contrario, no cuentan con una tarifa especial de gas, por lo que deben utilizar la tarifa industrial, que asciende a US$3,55 por millón de BTU, el séxtuple de lo que paga una central equivalente en Chilca.
“A ese costo las centrales térmicas del norte no pueden despachar”, apunta Mujamed.
La solución, refiere el ejecutivo, consiste en incorporar la categoría de ‘generación eléctrica’ al pliego tarifario de la concesión de gas natural de Piura (operada por Gasnorp), “con el mismo criterio con que ya existe en Lima y en Ica”.
A entender de Mujamed, esto debería hacerse en el próximo proceso regular de fijación tarifaria o mediante una fijación específica, conforme al Reglamento de Distribución de Gas Natural por Red de Ductos.
Se trata, remarca, de una iniciativa que no requiere de obras públicas - porque la central, los ductos y los campos existen y están operativos -, tampoco de subsidios, ni de “modificar el contrato de concesión ni de cambiar una ley”. Solo que el viceministro de Hidrocarburos del Minem, y el regulador, Osinergmin, se sienten a conversar y tomen una decisión.
Piura y Tumbes cuentan con reservas y potencial de gas natural suficientes para alimentar durante muchos años a la central térmica de Malacas (340 MW), a las centrales térmicas de Eten (360 MW) y otras que se puedan desarrollar, lo mismo a que a las industrias del norte y a la petroquímica.


