Las Cataratas del Iguazú atraviesan días de fuerza descomunal. El aumento repentino del caudal del río, asociado a las intensas lluvias vinculadas al fenómeno de El Niño, transformó el paisaje de uno de los destinos turísticos más visitados de Sudamérica y encendió las alertas sobre la seguridad de sus recorridos. La crecida fue tan pronunciada que el volumen de agua llegó a multiplicarse por diez en cuestión de horas, lo que obligó a cerrar temporalmente el Parque Nacional Iguazú y revisar el estado de sus estructuras. El incremento del caudal puso a prueba las pasarelas que permiten contemplar de cerca los saltos de agua. Tras suspender las visitas durante una jornada, las autoridades comenzaron a evaluar posibles daños en la infraestructura y optaron por habilitar algunos recorridos de manera progresiva, siempre que las condiciones lo permitieran. La prioridad es evitar que la fuerza de la corriente y los materiales arrastrados por el río pongan en peligro a los visitantes.
La magnitud del fenómeno quedó reflejada en cifras extraordinarias: el caudal llegó a rondar los 16 millones de litros por segundo. En medio de ese escenario, las pasarelas de los circuitos Superior e Inferior soportaron el embate de las aguas rojizas, que avanzaban entre la vegetación de la selva. Los 275 saltos, envueltos en una intensa bruma, ofrecían una imagen imponente, aunque detrás de su belleza se escondía un desafío para quienes deben garantizar la seguridad del parque.
¿El fenómeno de El Niño amenaza los viajes turísticos?
Pese a la preocupación que generaron las imágenes de la crecida, el impacto sobre las reservas turísticas todavía no se había traducido en cancelaciones a corto plazo. Leopoldo Lucas, representante del Ente Municipal de Turismo de Iguazú (EMTURI), reconoció que la situación despertó inquietud entre los operadores internacionales, aunque precisó: “en los últimos días hemos tenido muchas consultas de operadores extranjeros, pero no se han registrado cancelaciones en el corto plazo”.
El funcionario también buscó transmitir tranquilidad a quienes tienen previsto visitar la zona. “La gente tiene que saber que la ciudad de Puerto Iguazú no va a ser afectada por las inundaciones y el parque nacional va a permanecer abierto. La situación se monitorea día a día por un equipo de expertos y se toma la decisión de cerrar alguno de los circuitos si se considera que no es seguro para los turistas”, explicó. La continuidad de las visitas dependerá, por tanto, de las evaluaciones que se realicen ante cada variación del río.
Las pasarelas, bajo vigilancia ante la fuerza del agua
La reapertura de los recorridos no responde a un calendario fijo, sino a las condiciones que presenta el río en cada momento. Lucas recordó que el lunes se resolvió mantener cerrado el parque mientras se comprobaba si las estructuras del Circuito Superior habían sufrido daños. Sin embargo, la situación cambió al día siguiente. “La situación es muy variable y se va analizando todo el tiempo”, señaló al explicar por qué se decidió habilitar ese paseo cuando el caudal superaba los 12.000 metros cúbicos por segundo.
La prevención también comenzó antes de las últimas lluvias. Desde agosto, la administración del parque más visitado de Argentina se preparaba para una primavera con precipitaciones que podrían duplicar el promedio histórico. En ese contexto, Parques Nacionales e Iguazú Argentina, empresa concesionaria de los servicios y responsable de la infraestructura, acordaron desmontar por completo la pasarela que conduce a Garganta del Diablo al finalizar el invierno. La medida busca evitar que una nueva crecida desprenda los módulos metálicos, como ocurrió durante las inundaciones de 2022 y 2023.
Las estructuras cuentan, además, con un sistema de barandas rebatibles que permite reducir la resistencia al paso del agua y de los troncos que arrastra la corriente. Este mecanismo resulta especialmente importante cuando el caudal aumenta de manera abrupta, pues disminuye la presión sobre determinados componentes de las pasarelas. Aun así, las autoridades deben verificar las condiciones del terreno y de cada circuito antes de permitir el ingreso de turistas.
Qué hacer si cierran los recorridos de las Cataratas
Una eventual restricción de acceso no significa que los viajeros se queden sin alternativas. Puerto Iguazú dispone de más de 30 atractivos para quienes quieran aprovechar su estancia mientras se normalizan las condiciones. Entre ellos figura Güirá Oga, un centro dedicado al rescate, la rehabilitación, la recría y la conservación de fauna silvestre. También existen opciones de compras en el Duty Free Shop, visitas a comunidades mbya, observación de aves y recorridos por senderos que permiten conocer parte de la riqueza natural y cultural de la región.
Otra posibilidad es cruzar el puente internacional Tancredo Neves para visitar las Cataratas del lado brasileño, donde se aplica un protocolo diferente ante estas situaciones. Foz do Iguaçu también ofrece propuestas alejadas de los saltos de agua, como un acuario con especies marinas y de río, el Jardín de los Pájaros —donde es posible observar guacamayos de cerca— y un museo que reúne más de 140 automóviles clásicos. De esta manera, los visitantes pueden reorganizar sus planes según las condiciones de acceso.
Por ahora, el comportamiento del río seguirá marcando el ritmo de las visitas a uno de los paisajes naturales más impactantes del continente. La crecida demuestra hasta qué punto las condiciones climáticas pueden alterar la actividad turística y obligar a modificar los protocolos de seguridad en cuestión de horas. Mientras los equipos técnicos vigilan las pasarelas y las autoridades evalúan cada jornada, el desafío consiste en preservar tanto la infraestructura como la experiencia de quienes llegan para contemplar las Cataratas del Iguazú en toda su magnitud.


