Raymond Thacher Jr. realizó su última cosecha comercial de arándanos rojos en octubre, después de dedicar gran parte de su vida a esta actividad en Harwich, Massachusetts, Estados Unidos. La historia familiar comenzó a finales de los años cincuenta, cuando su padre inició el cultivo.
Ahora, el agricultor decidió retirarse y dejar atrás una explotación de 50 acres (20,2 hectáreas), de los cuales aproximadamente 21 estaban destinados a la producción. Los terrenos pasarán a manos de Harwich Conservation Trust, que impulsará un proyecto para recuperar los ecosistemas naturales de la zona.
Los altos costos de producción llevaron al agricultor a retirarse del negocio
Thacher comenzó a ayudar a su padre cuando tenía apenas siete u ocho años, después de salir de la escuela. Sin embargo, mantener los cultivos se volvió cada vez más complicado por los gastos de renovación y la caída del precio de los arándanos en el mercado.
Renovar cada acre puede costar alrededor de US$30.000 y las nuevas plantas tardan varios años en producir. "Cada año me ha costado dinero cultivar arándanos, durante los últimos cinco años", explicó el agricultor. "Ahora mismo estoy pagando por cultivar arándanos", reconoció.
Sus terrenos serán restaurados para recuperar arroyos y humedales
El Harwich Conservation Trust asumirá la conservación de la propiedad, considerada el mayor paisaje sin urbanizar que queda en Harwich. El proyecto contempla recuperar el flujo de dos arroyos que conectan Flax Pond y Sand Pond, además de crear estanques y restaurar la conexión entre humedales y zonas altas.
La iniciativa también incluye retirar arena utilizada durante la actividad agrícola para favorecer la aparición de semillas autóctonas y rellenar zanjas perimetrales. La hermana del agricultor, Jayne, lamentó el final de esta forma de vida, aunque consideró que la conservación era una mejor alternativa: "mejor que tener condominios aquí".


