Una reconstrucción facial permite conocer cómo pudo lucir un hombre que habitó la actual región de Chimborazo hace más de 3.000 años. El trabajo parte del cráneo denominado Punin-2, encontrado en la década de 1970 por un agricultor en una quebrada próxima al pueblo de Punín. El rostro digital fue presentado a personas de la zona que podrían ser sus descendientes.
El caso recupera un debate sobre el origen de los habitantes de la región. El cráneo Punin-1, descubierto en la misma quebrada en 1923, llevó a algunos investigadores a proponer una posible ascendencia oceánica. Estudios posteriores cuestionaron esa interpretación y establecieron que los restos humanos eran mucho más recientes que los fósiles de la Edad de Hielo hallados allí.
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¿Qué se sabe del hombre cuyo cráneo fue hallado en Ecuador?
Las investigaciones más recientes sitúan la vida de Punin-2 entre hace 3.000 y 4.000 años. El hombre habría tenido unos 50 años cuando murió y habría vivido como cazador-recolector en Chimborazo. Su cráneo quedó asociado con mastodontes y perezosos gigantes del Pleistoceno, pero estudios geológicos mostraron que la erosión y los movimientos del suelo habían mezclado restos humanos recientes con fósiles antiguos.
La reconstrucción facial superpuesta con los huesos del cráneo Punin-2 en el que se basó. Foto: Chris RynnLa antigüedad del sitio alimentó hipótesis sobre un origen distinto. Sin embargo, Christopher Rynn, antropólogo forense especializado en reconstrucción craneofacial, señaló que Punin-2 correspondía a un indígena americano.
“Punin-2 se parece a un cráneo de Asia oriental de frente, pero no en absoluto de perfil”, explicó Rynn a Live Science. Según Rynn, sus antepasados procedían de grupos del norte de Siberia y Asia oriental que llegaron a América durante la Edad de Hielo.
¿Cómo reconstruyeron el rostro del antiguo habitante ecuatoriano?
Rynn comenzó a trabajar con Punin-2 el año pasado, después de que colegas de Ecuador le dieran acceso al cráneo. Para evitar sesgos, procuró conocer poco sobre su procedencia. La forma de los huesos fue su referencia para establecer los rasgos faciales.
Reconstrucción muestra los músculos y tejidos del hombre que vivió como cazador-recolector hace más de 3.000 años. Foto: Dr. Chris RynnEl proceso combinó técnicas digitales con reconstrucciones parciales de cera. También usó bases de datos para estimar el grosor de los tejidos faciales. El método parte de técnicas desarrolladas en la Universidad de Manchester durante la década de 1970, conocidas como “Método de Manchester”, aunque Rynn aclara que reúne procedimientos de distintos lugares.
El peinado que ayuda a identificar el origen del hombre de Punin-2
La apariencia final no dependió solo del cráneo. Rynn siguió indicaciones de habitantes de Chimborazo para representar el cabello, porque correspondía a grupos específicos de la región. La reconstrucción muestra cabello negro con una raya al medio.
“El peinado es muy específico. Si está mal, parece de una tribu diferente”, afirmó el antropólogo.
Los primeros modelos también presentaron ojos demasiado prominentes, algo que podía ocurrir con un cráneo de Asia oriental. Por recomendación local, Rynn los hizo más profundos y obtuvo un rostro con rasgos claramente indígenas americanos.
El equipo, dirigido por el escultor Héctor Flores Franco, de la Universidad de Chimborazo, busca fondos para nuevas investigaciones. Entre sus planes figuran reconstruir Punin-1 y realizar análisis de ADN antiguo de ambos cráneos.
“El ADN nos dirá el verdadero linaje genético”, dijo Rynn. Una versión física del busto de Punin-2, con cabello real, está prevista para 2027.
