La misa que presidirá el papa León XIV el próximo 13 de noviembre en las pampas de Pimentel tendrá como protagonistas a algunos de los símbolos religiosos más representativos de Lambayeque. La Cruz de Motupe y la imagen de la Virgen Inmaculada, patrona de la Diócesis de Chiclayo, estarán presentes en esta celebración, que congregará a miles de fieles.
En declaraciones a diario Correo, el padre Kevin Noriega Delgado, vocero oficial y encargado de prensa del Obispado de Chiclayo, explicó que estas imágenes permitirán reunir distintas expresiones de fe y devoción popular en un mismo acontecimiento religioso.
La Cruz de Motupe ocupa un lugar especial en la religiosidad del norte peruano. Cada año convoca a numerosos peregrinos que recorren largas distancias para expresar su agradecimiento y renovar sus promesas de fe. En tanto, la Virgen Inmaculada representa una de las principales advocaciones marianas de la diócesis, estrechamente vinculada a la Catedral Santa María de Chiclayo.
De igual forma, la imagen del Señor de Los Milagros volverá a estar con sus fieles seguidores, pero, esta vez, serán en liderazgo del exobispo Robert Prevost.
La organización también contempla la participación de aproximadamente 600 cantores, procedentes principalmente de Chiclayo y otras localidades. El coro oficial acompañará musicalmente los distintos momentos de la celebración eucarística.
A ellos se sumarán sacerdotes de diferentes comunidades, quienes colaborarán en la atención pastoral y la distribución de la comunión. También participarán niños monaguillos y acólitos de distintas parroquias de la diócesis.
VIGILIA DE ORACIÓN
La preparación para este encuentro religioso comenzará desde la noche anterior. De acuerdo con el programa de la organización eclesial, se realizarán jornadas de oración, rezo del santo rosario, confesiones, adoración al Santísimo Sacramento y presentaciones musicales.
Asimismo, está prevista la exposición del Santísimo y su bendición durante la noche, como parte de una vigilia que antecederá a la misa papal.
De esta manera, la celebración en las pampas de Pimentel no solo representará uno de los momentos centrales de la visita de León XIV a Chiclayo, sino también un encuentro de fe que reunirá tradiciones, expresiones de devoción y comunidades católicas de diferentes localidades.


