El canal se llama La Esperanza. Fue precisamente eso lo que la violencia terminó por arrebatarle a Mariela del Carmen Céspedes Nizama. Quemada y arrojada a sus aguas, en Pueblo Nuevo de Colán, en Piura, la madre de familia sobrevivió al ataque y quedó librando una batalla por su vida. La tarde de ayer, esa lucha terminó en el Hospital de Especialidades de Sullana.
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Tenía 31 años y quemaduras de segundo y tercer grado en más del 60 % del cuerpo. Una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos fue el escenario de sus últimos días. Allí, las consecuencias del ataque mantuvieron su vida pendiente de un hilo que finalmente se rompió.
Antes de que su voz se apagara, Mariela había señalado a su exconviviente, Luis Dagoberto Rivera Arévalo, de 50 años, como autor de la agresión. Esa acusación forma parte de la investigación que busca esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades por su muerte.
LAS HUELLAS DEL ATAQUE
El domingo, a las 5:40 de la tarde, la Policía detuvo a Rivera Arévalo dentro de su vivienda, en la urbanización Los Titanes, manzana A, lote 4, en Piura. El principal sospechoso fue trasladado a la Unidad de Flagrancia de Sullana, donde es investigado por el presunto delito de feminicidio en agravio de su expareja.
La reconstrucción del caso tiene varios hilos por seguir. La Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra la Mujer de Paita dispuso el inicio de diligencias y ordenó ejecutar de inmediato una inspección técnico-criminal en el lugar de los hechos.
También ordenó recoger las declaraciones de los ciudadanos que socorrieron a Mariela y de potenciales testigos de su entorno. Sus testimonios deberán ayudar a unir las piezas de una agresión que llevó a la madre de familia del canal a una cama de cuidados intensivos.
A esas diligencias se suman las pericias biológicas y criminalísticas. El despacho fiscal solicitó extraer muestras para el análisis de sarro ungueal de la víctima. Debajo de sus uñas podrían encontrarse indicios materiales que contribuyan a esclarecer las circunstancias del presunto ataque.
UNA BARRERA PARA PROTEGER A SU HIJO
La violencia que terminó con la vida de Mariela deja también a un niño sin su madre. El Juzgado Especializado de Familia de Paita dispuso medidas de protección inmediatas a su favor.
La orden judicial traza una barrera de al menos 300 metros entre el denunciado y el menor. Además del alejamiento, prohíbe que Rivera Arévalo se comunique con él. Mientras las investigaciones buscan esclarecer la muerte de Mariela, estas medidas tienen como finalidad proteger a su hijo.


