Las Fuerzas Armadas canadienses identificaron este domingo a los cuatro militares muertos en un incendio de la base de Wainwright, en Alberta, y revelaron que 39 uniformados permanecen hospitalizados, diecinueve de ellos en estado crítico, algunos con graves quemaduras.
El general Wade Rutland, comandante de la Primera División canadiense, identificó a los fallecidos como los soldados Aiden Goulding, Shaun Farrell y Hayden Leichmarck, del tercer batallón de la Princess Patricia’s Canadian Light Infantry, y el sargento Morgan Wong, del Loyal Edmonton Regiment.
Rutland explicó -en una rueda de prensa en Edmonton- que el incidente se produjo hacia las 16.00 hora local del sábado (22.00 GMT) durante unos ejercicios militares y que un repentino cambio del viento hizo que las llamas sobrepasaran los cortafuegos y recorrieran alrededor de un kilómetro en entre 30 y 60 segundos hasta alcanzar la zona donde se encontraban los soldados.
El comandante Rutland reconoció que los responsables del campo de maniobras tenían conocimiento de la existencia del incendio desde varias horas antes del siniestro y que se permitió continuar con los ejercicios mientras el fuego permanecía contenido.
El general señaló que la investigación deberá determinar si se cumplieron los protocolos de seguridad y si la tragedia podría haberse evitado.
La base de Wainwright, situada unos 200 kilómetros al sureste de Edmonton, es uno de los principales centros de entrenamiento militar de Canadá y acoge habitualmente ejercicios a gran escala de las Fuerzas Armadas.
Las autoridades señalaron que no existen indicios de terrorismo o sabotaje y señalaron que tampoco se han detectado daños en instalaciones de petróleo o gas de la zona.
Investigan causas
La causa inicial del incendio, que se produjo mientras se desarrollaban ejercicios con munición real y granadas, sigue bajo investigación.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, señaló que 22 ambulancias, 6 aviones y dos helicópteros participaron en la evacuación de las víctimas y que los heridos fueron remitidos a cuatro hospitales de Edmonton, Calgary y Red Deer.
En la investigación participan la Policía Militar, el Servicio Nacional de Investigación de las Fuerzas Canadienses y la Policía Montada, a los que se sumarán especialistas militares en incendios. También se constituirá una comisión de investigación militar.
Tras las primeras noticias del incidente el sábado, las autoridades canadienses mantuvieron un absoluto mutismo sobre el número de víctimas y las posibles causas, lo que provocó la aparición de varias teorías sobre lo sucedido, desde un posible ataque terrorista hasta un accidente relacionado con pozos de gas natural existentes en la zona.
Los medios de comunicación canadienses, al citar fuentes militares, también indicaron la mañana del domingo que el número de víctimas mortales ascendía a al menos siete.
El primer ministro, Mark Carney, confirmó este domingo -en una alocución televisada- que el número de fallecidos era cuatro y calificó lo ocurrido como “una de las peores tragedias” de las Fuerzas Armadas en territorio canadiense en tiempos de paz.
Carney ordenó que las banderas de los edificios federales ondeen a media asta y aseguró que Canadá acompañará a las familias de las víctimas y a los heridos durante su recuperación.


