Tras casi tres décadas de carrera, Campo de Almas anuncia que dejará de tocar en escenarios. La decisión no surge del conflicto, sino desde la distancia, una física. Desde enero del próximo año, uno de los integrantes se mudará al extranjero, haciendo inviable la rutina de conciertos en pubs que sostuvo al grupo durante años. A ello se le suma cierto “cansancio por repetir el mismo formato”. Para darle fin a ese ciclo dentro de su trayectoria, la banda de rock ofrecerá tres conciertos más: el 24 de octubre en Yield Bar, el 14 de noviembre en Sala Osma y el 20 de noviembre en Rock House, en Cusco.
“Campo de Almas ya no será lo que fue, algunos verán también enfoques más personales -explica Esteban Gayoso, guitarrista de la banda- Pero todavía nos mantendremos juntos bajo este nombre y más adelante, si es que se da la oportunidad, nos juntaremos para tocar en alguna fecha, pero es un hecho que ya no estaremos en los escenarios, solo de forma digital por el momento”
La música, en cambio, seguirá. La banda termina la preproducción de un nuevo disco que planea grabar en las próximas semanas y publicar a mediados o fines de 2027. Aún no definen si lo grabarán a distancia, en un estudio fuera de Lima o en varios lugares. Además, preparan una serie de lanzamientos con rarezas inéditas, canciones que quedaron fuera de otros álbumes y registros de conciertos.
En lo sonoro, el disco continuará la senda de “Viaje en espiral” (2024), y en lo personal, será su forma de evitar una disolución. “Pudimos haber sido más conocidos de haber sonado en la rado o tener más difusión, pero el amor al grupo viene por ese caracter de banda de culto, que tiene también su encanto”, menciona Luis Benjamín Gayoso, bajista de Campo de Almas
Una decisión conocida
No es la primera vez que Campo de Almas enfrenta este dilema. En 2011, su baterista, Álvaro, decidió vivir en otro país por razones personales. El grupo se negó entonces a continuar con músicos de reemplazo y anunció su separación con un concierto en un local de Barranco. La demanda fue tal que ofrecieron una despedida adicional, totalmente gratuita, “para no lucrar con el adiós”, sostiene Esteban Gayoso. Pocos meses después, sin embargo, los fundadores sintieron que no era el momento de terminar. Retomaron la actividad en 2012 con músicos invitados y, en 2013, Álvaro volvió a la banda tras unos seis meses de ausencia.
“Es por eso que esta vez no nos separamos, porque sabemos que luego querremos regresar a ser una banda -enfatiza Esteban Gayoso- Aquella primera decisión tan radical que tomamos en ese momento nos ha enseñado a no dar cierres de ese tipo porque no sabemos del futuro”.
Hasta diciembre, el grupo seguirá aceptando presentaciones, siempre que ocurran antes de 2027. Para los músicos, el momento mezcla orgullo y agotamiento. Campo de Almas fue siempre su proyecto principal, al que adaptaron sus vidas en un país donde mantener una banda exige hacer de todo. Más de 32 años de trayectoria, admiten, también cansan.
“Es difícil mantener una situación de rutina especialmente cuando todos estamos en una etapa en nuestras vidas donde hay que priorizar otras cosas. Ya sea familia, negocios o proyectos personales, hay razones que impiden que Campo de Almas se mantenga tocando juntos”, menciona Luis Benjamín Gayoso.
El plan es mantener viva la banda hasta donde los esfuerzos individuales consiga sostener la unidad. Los tres conciertos finales evitarán tener como eje una despedida dramática. En su lugar, tocarán su repertorio e incluso temas más recientes, como cualquier otra noche de pub. Para una banda que ya probó una vez cómo suena el silencio, esta vez prefieren dejar el amplificador encendido.


