Bruno Mazziotti era el fisioterapeuta de Corinthians cuando en diciembre del 2008 el Fenómeno Ronaldo llega al club pesando alrededor de 90 kilos. El delantero aún tenía cabello y el entonces trabajador del Timao una barba ya tupida y una musculatura sobresaliente. Fue en ese club -donde años después brillaría Paolo Guerrero- que conoció a Mano Menezes.
Mazziotti, recordado por ser el responsable de la recuperación de la lesión a la rodilla de Ronaldo, se convertiría con los años en un eje estratégico del Real Valladolid cuando el Fenómeno asumió la dirección del club. El tiempo y las lesiones habían afianzado una amistad.
Fue Bruno el único profesional que, en abril del 2008, tuvo acceso a la casa de Ronaldo para seguir con su recuperación a una rotura completa del tendón patelar, mientras el delantero se escondía de la prensa en Río de Janeiro.
Mano lo incluyó en su comando técnico en el Timao y luego de Brasil se lo llevó a China. Bruno siguió creciendo profesionalmente y llegó al Arsenal inglés, también tuvo un paso por el PSG en tiempos de Neymar. Es un profesional con una reputación construida entre Brasil y Europa. Uno de élite en su área.
En Valladolid se desarrolló como gerente global del club, y dentro del área de dirección deportiva. Ahí también fue director del área de performance. Hoy es el director de performance de la selección peruana a pedido expreso de Mano Menezes y uno de sus principales hombres de confianza.
Su rol en la selección
Su trabajo en la selección peruana no es reciente. Su rol lo desenvuelve desde el primer amistoso ante Senegal en el Stand de France en París. Bruno Mazziotti es responsable de maximizar la preparación física de los jugadores y prevenir lesiones aplicando tecnología avanzada. Ante México se lo pudo ver en la banca junto al comando técnico.
Básicamente trabaja en línea y en coordinación con el comando técnico. En esta reciente convocatoria y gira por Estados Unidos, Bruno fue el responsable de acelerar la recuperación de Oliver Sonne y en poner a punto a André Carrillo. Su trayectoria en las áreas médicas de clubes de élite de Europa son su mejor carta de presentación y la razón por la que la innovación en la Videna para el trabajo médico avanza con él como guía.
La ciencia como desarrollo
La llegada de Bruno Mazziotti a la selección peruana abrió una nueva relación entre el área médica y la de performance. Su aporte está ligado a una manera de trabajar en la que los datos fisiológicos acompañan las decisiones sobre entrenamiento, recuperación y disponibilidad del futbolista.
Una de las herramientas que mejor representa ese método es Omegawave, tecnología que Mazziotti ya utilizaba en Corinthians. En aquella etapa explicó que realizaban mediciones 24 y 48 horas después de los partidos para conocer el estado de recuperación de los jugadores, con especial atención al sistema nervioso central. La información se cruzaba con otros indicadores, como muestras de sangre, creatina quinasa, termografía y percepción de fatiga, para definir qué carga podía soportar cada futbolista.
Su experiencia con biomarcadores también tiene un antecedente concreto. Durante su trabajo con Uruguay, ORRECO formó parte del seguimiento del equipo y utilizó pruebas de biomarcadores en el punto de atención, con resultados individualizados para ayudar al equipo de performance a controlar carga, nutrición, recuperación y rendimiento. Esa experiencia permite entender por qué el modelo de Mazziotti coloca tanta importancia en medir al futbolista antes de decidir cuánto puede entrenar o competir.
El cambio, entonces, tiene menos que ver con comprar una nueva máquina que con integrar información que antes podía aparecer separada. Carga física, recuperación, antecedentes médicos y respuesta individual al esfuerzo pueden formar parte de una misma lectura del jugador. En Corinthians, Mazziotti contó que esa información era revisada rápidamente con el cuerpo técnico para tomar decisiones sobre las cargas y que incluso los resultados del sistema nervioso central podían modificar la interpretación de la fatiga de un futbolista.
El trabajo en la FPF
En la FPF, este enfoque llega además a una estructura médica que ya venía desarrollando programas propios de medicina deportiva. En 2025, la Federación organizó junto con CONMEBOL un curso internacional en el Centro Biomédico de VIDENA para médicos de los clubes, con contenidos sobre prevención de lesiones, diagnóstico, retorno deportivo, evaluación cardiológica, conmociones y otros protocolos. Mazziotti, por tanto, se incorpora a una estructura existente y puede aportar una conexión más estrecha entre esa mirada médica y la información de performance.
La influencia de Mazziotti todavía debe medirse por lo que quede instalado en el tiempo. Su principal aporte documentado hasta ahora está en trasladar a la selección una experiencia internacional donde la recuperación y las cargas se deciden con mayor información individual y no únicamente a partir de la percepción del jugador o del entrenador. En una selección, donde los entrenamientos se concentran en pocos días y la disponibilidad del futbolista tiene un valor enorme, esa conexión entre medicina, ciencia y performance puede convertirse en una de las transformaciones más importantes de la nueva etapa de la FPF.
¿En qué se traduce todo esto? El nivel de cuidado sobre el jugador crece al sumar más datos sobre su estado. Esto implica también que el rango de error se reduzca y los tiempos de recuperación -como con Sonne y Carrillo- se reduzcan en beneficio de la Bicolor.
En ese aspecto al menos estamos dando varios pasos adelante.
