Los eventos climáticos extremos representan un riesgo creciente para la continuidad de las operaciones empresariales en el Perú. Según una encuesta del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) a 345 empresas, el 83% de las compañías no financieras ya toma previsiones ante el fenómeno de El Niño, principalmente rutas logísticas alternativas (42%), planes de continuidad operativa (41%) y refuerzo de instalaciones (40%, una cifra que sube a 94% entre las empresas del norte del país.
Sin embargo, esas medidas rara vez incluyen protección financiera: solo el 5% de las empresas peruanas cuenta actualmente con algún seguro contra desastres naturales, según estimaciones de Avla Perú. La exposición no se limita a los daños directos sobre infraestructura, una interrupción de carreteras, el cierre temporal de una planta o la pérdida de inventarios puede generar efectos en cadena sobre proveedores, clientes, distribución y flujo de caja. A esto se suma que la frecuencia de El Niño se ha acortado de un evento cada 19 años, históricamente, a uno cada 6 años en la actualidad, de acuerdo con un reciente análisis de Marsh.
“El principal error de una empresa es pensar que los desastres naturales son hechos excepcionales y que no volverán a ocurrir. El Fenómeno El Niño nos ha demostrado que estos eventos pueden interrumpir operaciones, destruir activos y afectar la cadena de suministro. La prevención debe ser parte de la estrategia financiera y no una decisión que se toma después del desastre”, señaló Walter Fernández, gerente general de Avla Perú.
Agroindustria, manufactura, comercio, construcción, transporte y logística se encuentran entre las actividades que pueden enfrentar mayores impactos ante lluvias intensas, inundaciones, huaicos y deslizamientos. Por su ubicación y exposición a estos eventos, Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad, Áncash y Lima, entre otras regiones, requieren especial atención en la gestión preventiva de riesgos.
El impacto económico del FEN ya tiene antecedentes concretos. De acuerdo con la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), el Niño Costero de 2017 generó una reserva de siniestros por 16.587 casos, equivalente a US$660 millones (aproximadamente S/2.190 millones al tipo de cambio de la época). El fenómeno tuvo efectos sobre diversos sectores económicos, así como sobre el sistema financiero y asegurador.
La brecha de protección no es exclusiva del FEN: la penetración de seguros en el Perú alcanza apenas el 2% del PBI, frente a 3,3% en América Latina y 7,2% a nivel mundial, y solo el 24,3% de las carreteras nacionales del país cuenta con cobertura, según cifras recientes del sector.
Ante este escenario, Avla Perú recomendó que las empresas realicen una evaluación integral de riesgos, identifiquen activos y procesos críticos y revisen si sus pólizas cubren adecuadamente infraestructura, maquinaria, mercadería y otros bienes; también aconseja establecer planes de continuidad operativa, proveedores alternativos y rutas logísticas de contingencia.
“Una adecuada gestión de riesgos permite que las empresas no solo protejan su patrimonio, sino que tengan mayor capacidad para recuperarse y continuar operando después de un evento adverso”, agregó Fernández.
