La industria avícola estima que el fenómeno de El Niño, que podría generar interrupciones en carreteras, tendría diferentes impactos. Por ejemplo, podría disparar el alza de los costos de maíz, de la soya y de los combustibles, y esto, a su vez, puede generar distorsiones en la oferta y el precios de los huevos. Aunque el consumo per cápita seguiría creciendo, los productores anticipan una posible escasez y un alza de precios que se sentirá en febrero de 2027. Pedro José de Zavala, director de la Asociación Peruana de Avicultura (APA), comenta el escenario para los próximos meses.
- ¿Cómo afecta el fenómeno de El Niño a la industria avícola y a la producción de huevos?
La industria agrícola enfrenta dos problemas principales. Por un lado, a mayor calor aumenta la cantidad de enfermedades, por lo que se prevé un mayor riesgo sanitario. Por suerte, la industria se está preparando para enfrentarlo. El calor no es bueno para las gallinas ni para los pollos, por lo que podría haber alguna pequeña distorsión en la oferta por temas sanitarios.
La parte más importante, sin embargo, es el tema logístico. El huevo, igual que el pollo, se traslada desde las granjas hacia las ciudades. Toda carretera interrumpida complica la logística y puede generar falta de producto en algunos lugares y exceso en otros.
- ¿Qué acciones está impulsando la industria para enfrentar estos riesgos?
En el aspecto sanitario, se están implementando medidas de bioseguridad entre los miembros de la APA.
En el caso de las carreteras, es muy difícil prever los efectos porque el pollo y el huevo no son productos almacenables. Si se corta una vía, no se puede mantener el producto en un almacén y venderlo después. Lo que se produce se transporta y se vende de inmediato. Por ello, básicamente hay que esperar a ver qué vía se corta, dónde ocurre y cómo mitigar la situación en ese momento.
- ¿En qué zonas del país se espera un mayor impacto logístico?
Según la experiencia histórica, los mayores problemas se producirían en el norte del país, especialmente en Chiclayo, Tumbes, Chimbote y Piura.
Si se corta una vía, se espera que el Gobierno habilite rutas alternas o restablezca la transitabilidad lo antes posible. Según los datos que maneja la industria, el Gobierno puede poner una vía en funcionamiento en aproximadamente cinco o seis días. Por ejemplo, hubo un corte en Ocoña, una zona a la que se envían todos los días huevos y pollo. Estos cortes terminan generando desabastecimiento en algunas zonas y sobreproducción en otras.
- ¿Las pérdidas o afectación estimada se puede comparar con fenómeno de El Niño de 2017 o de 1998?
No tengo la cifra exacta de las pérdidas de aquel momento. Creo que este evento se parece más a El Niño de 1998, pero ya han pasado casi 30 años y la infraestructura actual del Perú es distinta, al igual que las capacidades de las empresas. Toda la información disponible indica que se trataría de un fenómeno extraordinario. Nadie puede medir con exactitud el nivel de impacto que tendrá en el país ni preverlo con precisión.
- ¿Cómo viene el costo de los insumos como maíz y soya, que son la base de la alimentación avícola?
El maíz y la soya son los principales componentes del costo de producción y, en su mayoría, son importados. Hasta ahora no han tenido muchas afectaciones por el tema climático, aunque en los últimos meses sí se ha registrado un incremento de precios marcado, relacionado con las cosechas de distintos países.
Eso podría afectar el costo, aunque no necesariamente de manera tan fuerte. Hay dos problemas: el precio del maíz y la soya, y el costo del flete. Como el precio del petróleo ha subido, aumentan los costos logísticos, tanto para traer maíz y soya como para llevar huevos y pollos a todo el país.
- ¿Estos mayores costos se mantendrían durante 2027?
Sí, creo que sí. Son factores externos que no podemos mitigar y que nos afectan. Se traducen en un incremento de costos que, de una u otra manera, terminará reflejándose en los precios.
Es lo que los economistas describen como presión inflacionaria: un aumento de precios por factores de oferta y demanda. Lo difícil es determinar la magnitud exacta del efecto.
- ¿La producción avícola ya mostraría una caída este año o el efecto se vería en 2027?
Lo que estamos viendo ahora es un incremento de costos que será muy difícil trasladar a los precios ahora porque octubre, noviembre y diciembre suelen ser meses de bajos precios para el huevo. Existe una correlación importante entre el inicio del colegio y la venta de huevos. Cuando los colegios están en vacaciones, el consumo baja y los productores enfrentarán precios bajos con costos altos. Eso termina reduciendo la producción.
- ¿Cuándo podría sentirse este impacto?
Lo que prevemos es que en el primer o segundo trimestre del próximo año podría haber una pequeña escasez. Cuando hay escasez, el precio aumenta. Yo te diría que el efecto se sentiría con el inicio del año escolar, aproximadamente a mediados de febrero de 2027. En ese periodo aumenta la demanda de huevos y, con ella, el precio.
- ¿Por qué en estos meses el precio del huevo podría bajar pese al alza de costos?
Desde octubre, más o menos, cambia el consumo de las familias. Baja el consumo de huevo y aumenta el consumo de otros alimentos. Eso presiona el precio hacia abajo.
Cuando el precio baja y los costos suben, los productores deben vender sus gallinas para superar la crisis. Al vender más gallinas, baja el precio de la gallina, disminuye la producción futura de huevos y, con el tiempo, el precio vuelve a subir. Son ciclos largos. Calculo que el consumidor sentiría ese efecto recién hacia febrero del próximo año.
- ¿La industria tendrá que absorber el incremento de costos en los próximos meses?
Sí. Van a ser meses difíciles para la industria del huevo. Para el pollo el efecto no sería tan fuerte, pero para el huevo sí.
“Lo que prevemos es que en el primer o segundo trimestre del próximo año podría haber una pequeña escasez. Cuando hay escasez, el precio aumenta. Yo te diría que el efecto se sentiría con el inicio del año escolar, aproximadamente a mediados de febrero de 2027. En ese periodo aumenta la demanda de huevos y, con ella, el precio”.
- ¿Se puede estimar en cuánto subiría el precio del huevo desde febrero de 2027?
Es imposible saberlo con precisión porque dependerá mucho del precio del maíz y la soya. El precio final debe permitir que el granjero gane dinero. Si el precio del maíz y la soya se dispara, el precio del huevo será mayor; si no se dispara, el aumento será menor. Este es un negocio manejado por la oferta y la demanda, y el margen del granjero es muy reducido.
Poder prever el precio exacto es tan complicado como predecir el precio del dólar.
- ¿Cuánto ha aumentado el costo de producir huevos en los últimos meses?
Por el efecto del maíz y la soya, el costo de producción podría haberse incrementado fácilmente entre 10% y 15%. Pero el precio final no.
- ¿El pollo también registraría un alza de precios el próximo año?
El pollo consume los mismos insumos, maíz y soya, por lo que el aumento de costos también lo afecta. Sin embargo, es un negocio que depende mucho de la oferta: mientras más pollos se hayan levantado, el precio baja; si hay menos pollos, el precio sube.
- ¿Cuáles son las principales zonas productoras de huevo en el Perú?
Hay tres grandes focos de producción. El más grande está en Chincha y Cañete. El segundo es Trujillo, en La Libertad. También hay granjas en el departamento de Lima y un foco que ha crecido es Arequipa. Además, la selva también tiene producción de huevos.
- ¿Esta diversificación de zonas productoras permite sortear mejor los posibles cortes viales?
No necesariamente. Si se corta una vía entre Trujillo y Lima, por ejemplo, ese huevo no podrá llegar a la capital. Eso generaría una sobreproducción en la zona norte, donde el precio bajaría, mientras que en Lima habría falta de producto y el precio subiría.
Cuando la carretera se restablece, los precios se regulan automáticamente. Pero ese proceso puede tomar entre cinco y siete días, el tiempo que demoraría en reabrirse la vía. Así que será un periodo de mucha atención, porque habrá fluctuaciones importantes: en unas zonas habrá exceso de producción y caída de precios, mientras que en otras habrá desabastecimiento y alzas. Esto puede ocurrir con cualquier producto perecible de la canasta básica.
- ¿Cuál es el nivel actual de consumo y producción de huevos en el Perú?
Según los datos del Ministerio, los peruanos consumimos alrededor de 250 huevos por persona al año, poco menos de un huevo diario. El consumo es mayor en las ciudades de la costa y menor en la sierra. Actualmente se calcula que hay alrededor de 28 millones de gallinas ponedoras, en promedio, en el Perú. Una ponedora no pone un huevo al día, sino aproximadamente 0,8 huevos diarios. Eso equivale a unos 25 millones de huevos diarios.
Un kilo de huevos contiene aproximadamente 16 unidades. Con esos datos se puede estimar el tamaño del mercado nacional.
- ¿La producción cerraría 2026 en niveles similares o caería el próximo año?
Cuando hablo de 28 millones de ponedoras, me refiero a un promedio. La cifra fluctúa según las condiciones del negocio: cuando el precio es bueno, los granjeros colocan más gallinas y la producción puede acercarse a 30 o 32 millones de ponedoras. Cuando hay más huevos y el precio baja, se sacrifican gallinas y la cifra vuelve a descender. Es un número que puede variar entre 27 millones y 32 millones, dependiendo de qué tan bueno o malo se encuentre el negocio en ese momento.
- ¿El consumo per cápita seguiría creciendo pese al alza de precios?
Sí, la fluctuación de la producción será como una ola, pero una ola que va hacia arriba. Creo que el consumo per cápita debería seguir subiendo, de 245 a 250 o 255 a 260 huevos por persona al año, en la medida en que las personas lo incorporen más a su dieta.
La gente está consumiendo más huevos, más atún y menos gaseosas o postres. Hay una tendencia hacia una alimentación más consciente y con mayor consumo de proteínas.
- ¿Se está dando un mayor impulso al consumo de huevo?
El huevo es un producto extraordinario. Es una proteína completa, accesible y de bajo costo. Ayuda al desarrollo del cerebro y a la formación muscular. Además, el mito del colesterol ya ha quedado atrás. El consumo de proteína —huevo, pollo, pescado y otros alimentos— ayuda mucho a combatir la anemia, que es un problema gravísimo en el Perú. La única manera de reducirla es con un consumo adecuado de proteína.
Hay países como México y Argentina, que tienen un consumo de huevo superiores al peruano, de alrededor de 320 y casi 400 huevos por persona al año, respectivamente.
- ¿Qué acciones realiza la APA durante el Mes del Huevo?
En este Mes del Huevo estamos repartiendo cerca de 30.000 huevos en diferentes lugares, con el objetivo de promover el consumo del huevo y de las proteínas en general. Será un mes muy activo, en el que no solo participará la APA, sino también las empresas del sector. Buscamos que la gente entienda que comer huevo mejora su nutrición y que agregarlos a la alimentación diaria es sencillo y económico frente a otros productos.
- A pocos meses de la Navidad, ¿el precio del pavo también subiría por el mayor costo de maíz y soya?
El incremento del precio del pavo dependerá principalmente de la oferta y la demanda. Lo que sí puedo asegurar es que el costo de producción del pavo este año será mayor que el del año pasado. La traducción de ese mayor costo en el precio final para el consumidor dependerá de la cantidad de aves disponibles en el mercado.


