Buscar la felicidad es uno de los objetivos más comunes, pero ¿qué pasaría si intentar ser feliz todo el tiempo terminara siendo un error? Arthur C. Brooks, especialista en la ciencia de la felicidad y profesor de Harvard, asegura que las emociones negativas no son necesariamente algo que debamos eliminar. Aunque pueden resultar incómodas, también nos ayudan a reconocer los peligros, comprender lo que sucede a nuestro alrededor y aprender de las experiencias difíciles.
Brooks es académico, conferencista y autor de varios libros sobre bienestar y desarrollo personal. En 2023 publicó junto con Oprah Winfrey el libro Build the Life You Want: The Art and Science of Getting Happier, en el que exploran cómo las personas pueden construir una vida más satisfactoria.
En una entrevista con el portal Upworthy, el experto abordó algunas de las ideas equivocadas que existen sobre la felicidad y explicó por qué aspirar a un estado de alegría permanente no es una meta realista.
Por qué no necesitas ser feliz todo el tiempo
Una de las principales ideas que Brooks cuestiona es que la felicidad debe ser un estado constante en el que no haya espacio para la tristeza, el miedo o la frustración. Para el profesor, sentirse mal en determinados momentos forma parte de la vida y puede cumplir una función importante. Por eso, considera que el objetivo no debería ser alcanzar una felicidad perfecta, sino encontrar maneras de sentirse mejor y avanzar a lo largo del tiempo.
“En otras palabras, no es un destino, sino una dirección. El objetivo es ser cada vez más feliz. Si fuera un destino, estarías diciendo: ‘Quiero eliminar todas mis emociones negativas’”, explicó Brooks.
“Estarías muerto en una semana porque necesitas esas emociones para mantenerte con vida”, agregó.
Las emociones negativas también nos ayudan a aprender
El especialista señaló que las emociones desagradables nos permiten interpretar lo que ocurre en nuestro entorno. El miedo puede alertarnos de una amenaza, mientras que la tristeza, la ira o el rechazo pueden ayudarnos a reconocer situaciones que requieren atención. Desde esta perspectiva, no todas las experiencias incómodas deben verse como obstáculos que hay que evitar a cualquier precio.
Brooks también destacó que las experiencias difíciles pueden contribuir al aprendizaje y al crecimiento personal. Los errores, las decepciones y las pérdidas pueden llevarnos a reflexionar sobre nuestras decisiones, comprender mejor nuestras necesidades y desarrollar nuevas herramientas para afrontar los problemas.
La felicidad como un proceso, no como una meta
La propuesta del experto invita a cambiar la manera de entender el bienestar. En lugar de medir una vida feliz por la ausencia de problemas o por la cantidad de momentos agradables, su planteamiento consiste en reconocer que las emociones forman parte de una experiencia más amplia. Sentirse triste o preocupado en determinados momentos no significa necesariamente que una persona haya fracasado en su búsqueda de la felicidad.
La idea central es que una vida satisfactoria no exige estar alegre en todo momento. Aceptar las emociones difíciles, comprender qué nos están indicando y aprender de las experiencias puede ayudarnos a afrontar mejor los desafíos cotidianos.


