Melany O.C. no solo atravesó un embarazo complicado que terminó con la muerte de ella y de su bebé. Durante las semanas previas a su fallecimiento en el hospital Honorio Delgado Espinoza, habría soportado constantes amenazas, insultos y presiones del hombre señalado como el presunto padre de su hijo, quien, a través de mensajes de WhatsApp, le exigía reiteradamente que abortara.
“Aborta”, “busca cómo abortar”, “soluciona”, “abortas o desaparece para siempre” son algunas de las expresiones que aparecen repetidamente en los mensajes enviados por el hombre identificado como Jonathan, luego de enterarse de que el hijo que esperaba Melany era suyo.
La agresividad aumentó tras la respuesta de la gestante. La madre primeriza le comunicó que continuaría con su embarazo y que se alejaría de él. “Muérete”, “ojalá te mueras”, “voy a contactar a un sicario, te lo juro”, le respondió el sujeto, quien presuntamente nunca quiso asumir responsabilidad por el bebé y, por el contrario, insistía en que el embarazo fuera interrumpido.
Las conversaciones revelan un aparente escenario de violencia psicológica, hostigamiento y presión en torno al embarazo. Sin embargo, corresponderá a las autoridades determinar la autenticidad e integridad de los chats difundidos por la familia.
CORAZÓN CRECIDO
Mientras surgen estos antecedentes sobre lo que Melany habría vivido durante su gestación, el hospital Honorio Delgado informó que su fallecimiento estuvo relacionado con una grave enfermedad cardíaca que, según los médicos del nosocomio regional, no había sido detectada previamente.
Melany tenía 36 años y cursaba una gestación de 36 semanas y seis días cuando ingresó al hospital el domingo con signos iniciales de trabajo de parto. El subdirector del nosocomio, José Tanco, explicó que durante la visita médica del lunes por la mañana la paciente comenzó a presentar dificultad respiratoria. Primero fue evaluada por especialistas en Medicina Interna y posteriormente por Cardiología.
Una ecocardiografía reveló que tenía el corazón agrandado y el ventrículo izquierdo dilatado. Según Tanco, se trataba de una afección crónica que no pudo haberse desarrollado de forma repentina. El estado de Melany continuó deteriorándose y fue trasladada a la Unidad Coronaria, donde sufrió ocho paros cardíacos.
Durante uno de esos episodios y debido a la extrema gravedad de la paciente, los médicos, con autorización de la familia, realizaron una cesárea de emergencia en un intento por salvar al bebé. Sin embargo, al momento de extraerlo ya no presentaba signos vitales.
SIN CONTROLES PRENATALES
Tanco rechazó que hubiera existido negligencia o demora en la atención y sostuvo que el personal médico actuó conforme evolucionó el cuadro clínico. Agregó que el carné prenatal presentado por Melany registraba únicamente tres controles particulares e incompletos, realizados fuera de establecimientos del Ministerio de Salud, sin que en ellos se advirtiera alguna enfermedad cardíaca.
“Un seguimiento prenatal institucional habría permitido detectar una eventual patología, realizar la derivación correspondiente y brindar un tratamiento especializado durante el embarazo hasta el momento del parto”, señaló el médico.
Según los especialistas del hospital Honorio Delgado, la afección cardíaca que comprometió la vida de Melany y de su hijo no había sido advertida por la familia debido al desconocimiento de la enfermedad. La propia paciente tampoco sabía que padecía este cuadro, indicaron los médicos.


