Durante tres días, el venezolano José Acosta Montilla, de 20 años, vivió con un clavo de cuatro centímetros incrustado en el pulmón izquierdo, a escasos centímetros del corazón. Pese a la grave lesión sufrida mientras trabajaba con una pistola automática en la ciudad de Juliaca, en Puno, llegó por sus propios medios hasta el hospital Honorio Delgado de Arequipa, donde los médicos lo operaron y le extrajeron el objeto.
El accidente ocurrió el viernes de la semana pasada, cuando el joven realizaba trabajos de instalación de una decoración para el corso primaveral o de la integración andina. Según relató el paciente, utilizaba una pistola automática y al acomodarla para colocar un clavo, al instante sintió el impacto en el pecho, sin imaginar que el clavo había penetrado hasta su pulmón.
“Pensé que era aluminio pero era otro material, por eso el clavo rebotó”, dijo el extranjero.
José fue llevado a un hospital de Juliaca, donde los médicos no consiguieron retirar el objeto metálico. Ante la complejidad de la lesión, le recomendaron acudir a al hospital Honorio Delgado Espinoza.
Sin una ambulancia que lo trasladara, el muchacho viajó acompañado de un compañero de trabajo y llegó al nosocomio regional la mañana del sábado.
PUDO MORIR POR HEMORRAGIA
Juan Carlos Villavicencio Palomino, jefe del servicio de cirugía de tórax y cardiovascular, explicó que el clavo ingresó por la parte anterior izquierda del tórax y terminó alojado completamente en el lóbulo superior del pulmón izquierdo. Lo inusual fue que el clavo penetró por la cabeza y no por la punta, impulsado por la fuerza del disparo.
Los exámenes revelaron que el objeto metálico estaba incrustado en el tejido pulmonar, aproximadamente a dos centímetros del corazón.
El especialista advirtió que, de haber alcanzado la aorta u otra estructura vascular importante, el joven pudo morir por una hemorragia.
Sin embargo, la ubicación del clavo permitió que José continuara caminando y permaneciera consciente durante los días previos a la intervención.
El último lunes, los cirujanos realizaron una toracotomía, procedimiento que permitió abrir el tórax, acceder al pulmón y localizar el objeto extraño para retirarlo. La operación duró aproximadamente una hora y concluyó sin complicaciones.
DE ALTA
Tras la intervención, el joven presentó una evolución favorable. El médico informó que se encuentra estable, con menos dolor y en condiciones de recibir el alta hospitalaria. Hoy podría marcharse del hospital.
No obstante, deberá continuar con antibióticos para prevenir posibles infecciones ocasionadas por la presencia del metal dentro del pulmón, además de recibir analgésicos y mantener controles médicos. José tiene previsto viajar a Trujillo para continuar con su recuperación.


