En la actualidad, la diseñadora y activista Alessandra Durand es una de las figuras latinoamericanas más importantes de la moda sostenible a nivel mundial. En esta entrevista con La República, Durand nos habla de su proyecto Kené Kaya y del respeto que debemos tener a la cultura kené. Hace poco vimos sus diseños en la presentación de Los Mirlos en Tiny Desk y en el prestigioso Nueva York Fashion Week.
-¿Desde cuándo tienes interés en la Amazonía?
-Mi interés en la Amazonía empezó hace 15 años, cuando estaba haciendo mi maestría en Oxford sobre el desarrollo sostenible, y mi tesis fue sobre las industrias extractivas en el Perú y cómo la minería afectaba a las comunidades indígenas en la selva. Así que tenía que viajar mucho a la selva; fueron años de mucho trabajo de campo; entrevistaba a dirigentes, conversaba con las comunidades, también a personas que trabajaban en las mismas mineras, también para entender sus programas de responsabilidad social. Toda esta experiencia me llevó a fundar Kené Kaya, que en shibipo-konivo significa el espíritu del diseño. Mi propósito era que la Amazonía peruana se conozca no solo en Perú. De Perú se conocía mucho de los Andes. Esto es muy importante porque el 93 por ciento de los pueblos indígenas está en la Amazonía peruana. Hay 53 grupos identificados y solo tres en los Andes. Quería que tanto dentro de Perú como en el extranjero se conozca más de su riqueza cultural, su arte textil. Pensé que la moda podía ser una herramienta para poder lograr eso.
-Proyectos como este le dan otra presentación a la Amazonía. Hoy, cuando se habla de ella, se piensa, por ejemplo, en la minería ilegal, la afectación al medioambiente.
-Hay una intersección de muchos temas importantes, como los que acabas de señalar. En el Tiny Desk que tuvimos con Los Mirlos, por ejemplo, tuvimos una parte muy relevante, donde Roger Rodríguez, el hijo de don Jorge, dedicó la canción “Llanto en la selva” a todos nuestros hermanos indígenas que han perdido la vida defendiendo la Amazonía. Queríamos llevar el Perú al escenario de NPR, que es una plataforma enorme, muy conocida internacionalmente, pero a la vez dejar un mensaje para la audiencia y usar esa oportunidad para dar este mensaje. No solo era música y punto. En lo personal, me da mucho orgullo haber sido parte de ese proyecto como directora creativa.
-Cuando se habla de moda, se suele pensar en aspectos frívolos.
-Así es. Pero yo siempre he trabajado de una manera consciente y ética. Yo sabía que la moda amazónica iba a pegar, que iba a haber interés de las empresas, más diseñadores peruanos interesados. Pero no siempre lo hacen de una manera ética. Mi padre ha trabajado muchos años en la selva. Nunca he sido alguien que ha vivido en una burbuja fuera de la realidad peruana. Yo ya sabía que la moda amazónica sería tendencia, pero lo que me interesaba más era que fuera justo el trato con los artesanos. Por eso organizo conversatorios, como el año pasado en la Católica sobre moda, derechos y creación. En ese evento estuvo la artista amazónica Olinda Silvano. Uso Kené Kaya para decir cómo debemos trabajar con los artesanos. Su aporte creativo es enorme. Tienen décadas de experiencia como artistas y muchos diseñadores se olvidan de ese aspecto. Los artesanos amazónicos no son una mano de obra.
Olinda Silvano y Alessandra Durand en el Nueva York Fashion Week. Foto: Valeria Vidal Plate.-Has mencionado la palabra ética varias veces. ¿Están abusando de los artesanos?
-El trato con los artesanos amazónicos debe ser horizontal y equitativo. Y sí, hay un abuso con los artesanos amazónicos. Lo hemos visto en polémicas recientes, como las de los diseñadores Ani Samanez y Yirko Sivirich; ambos fueron señalados de apropiación cultural. Sivirich hizo el diseño del traje de la presidenta Keiko Fujimori. Él no trabajó con los artistas shipibo-konibo; él creó lo que él llama una inspiración del kené y lo sublimó y lo puso en tela en un traje. Eso es apropiación cultural. No hubo la consulta respectiva, habiendo artistas shipibo-konibo en Lima. No hubo lo que internacionalmente se llama permiso de uso de arte. Aún hay gente que no entiende lo que es la apropiación cultural.
-Lo que para nosotros es irreal, en la Amazonía es la realidad.
-Exactamente. Detrás del arte kené hay una sabiduría, una manera de vivir y ver la vida. Lo que hacen no es diseño o una forma estética bonita. Hay una cosmovisión que debe ser respetada. Cuando pasaron los casos que hemos mencionado, se generó todo un debate, pero ahora lo hemos olvidado.
-En septiembre hiciste un desfile de modas en el Nueva York Fashion Week y los diseños eran de arte kené.
-Cuando hago desfiles, como el que acabas de decir, por ejemplo, las presentaciones son complejas porque quiero que el público entienda que ya no es ropa bonita e interesante en un modelo y punto. Hay todo un conocimiento detrás de eso. Entonces, mi última colección que presenté en Nueva York, que se llama Río de mi Alma, tenía también la intención de utilizar una plataforma internacional para dar mayor visibilidad al arte, la cultura, la identidad de la Amazonia peruana. Pude tener a Olinda Silvano como representante del colectivo, abrir el desfile con un ícaro y después tener un cortometraje. Quiero que el público entienda que este es un arte sagrado, que hay una cultura detrás de los diseños. El ícaro, por ejemplo, se canta cuando se borda y se pinta. Quiero que el público extranjero entienda que hay una cultura que debe ser respetada.
-¿Qué opinas del boom de Sara Flores? Ha llevado el arte kené a todo el mundo.
-Es una artista increíble y he tenido el honor de conocerla. Se están abriendo espacios internacionales para artistas de la Amazonía. El año pasado fui a una exposición en Londres y estaba dedicada a sus pinturas; también había un espacio en donde se proyectaba un documental sobre cómo es su proceso creativo en la selva de Ucayali. Es algo muy positivo, pero siento que los peruanos empiezan a valorar lo que se hace en Perú después de ser valorado en el extranjero. De hecho, todas las influencers del Perú se volvieron locas cuando Sara Flores empezó a colaborar con Dior.


