Pruebas inmediatas para determinar el alcance de la enfermedad
El hallazgo del adenocarcinoma se ratificó en la misma sala de operaciones mediante una biopsia por congelación intraoperatoria, lo que llevó al equipo quirúrgico a efectuar una lobectomía y a retirar muestras de los ganglios linfáticos adyacentes.Según explicó el médico especialista Edgar Amorín, los pasos inmediatos exigen un estudio de extensión integral mediante un 'PET scan' de cuerpo entero y una resonancia magnética del encéfalo, evaluaciones indispensables para verificar si la neoplasia permanecía confina o si existió alguna ramificación.
"Cuando el nódulo [...] es pequeño uno suele hacer una biopsia, que eso trae consigo establecer un patrón de manejo de inicio con un estudio de extensión de enfermedad para ver si está localizado o tiene extensión ganglionar, significa que hay que hacerle un PET scan, asociado a un estudio que también se llama resonancia magnética del encéfalo y eso completaría la evaluación completa de todo lo que significa si este nódulo está solo, aislado o tiene extensión de enfermedad local, regional o a distancia", sostuvo Amorín.
Tres escenarios médicos tras los exámenes de laboratorio
A la espera de los informes histológicos finales, Amorín indicó que el panorama médico para el Papa León XIV se divide en tres posibilidades.La primera corresponde al Estadio I o etapa temprana, en la cual el tumor estuvo localizado en el tejido pulmonar sin afectar los ganglios ni otros órganos; bajo esta condición, si la lesión mide menos de tres centímetros y la extirpación fue completa, la intervención quirúrgica ofrece un potencial de curación sumamente elevado.
"Ojalá sea un nódulo (de) menos de 30 milímetros, el potencial de curación es muy, muy alto", sostuvo el especialista.
La segunda posibilidad se configura si los análisis detectan células malignas en ganglios ubicados en el torax, correspondientes a los estadios II y III. En este supuesto, la cirugía resulta insuficiente por sí sola y se requiere un tratamiento complementario o adyuvante."De inmediato se hace un test de mutación genética que se llama estudio de perfilamiento molecular al tejido para ver si existe algún tipo de mutación genética en el tumor y esto eventualmente si es positivo, entonces recibiría tratamiento complementario biológico con o sin quimioterapia", precisó Amorín.El tercer escenario comprende el Estadio IV, caracterizado por la diseminación del cáncer fuera del tórax hacia zonas como el encéfalo, los huesos o las glándulas adrenales.Este diagnóstico representa el pronóstico más complejo, con una tasa de esperanza de vida al quinto año de detectada la enfermedad cercana al diez por ciento, y requiere combinar esquemas de tratamiento sistémico con aplicaciones de radioterapia localizada.
"Ya la figura cambia enormemente porque el pronóstico obviamente cuando ha habido diseminación del cáncer extrapulmonar, que muchas veces va primero al encéfalo, a los huesos y a la glándula adrenal, ya eso obviamente tiene un tinte de sobrevida que baja al quinto año", dijo el especialista.


