El Coloso de Rodas fue una de las construcciones más extraordinarias y considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo, pero también una de las que tuvo una existencia más breve. La gigantesca estatua de bronce, levantada entre 292 y 280 a. C., permaneció en pie apenas 54 años antes de desplomarse por un terremoto ocurrido alrededor de 226 a. C.
Su historia está rodeada de imágenes y relatos que sobrevivieron durante siglos. Sin embargo, una de las ideas más extendidas sobre su final es incorrecta: el monumento no fue destruido por invasores que buscaban sus riquezas. Su caída fue consecuencia del fuerte movimiento sísmico que golpeó con fuerza la isla de Rodas, informa SciencePost.
Una estatua para celebrar la victoria en batalla
El Coloso no solo fue erigido como una muestra de devoción hacia Helios, la divinidad que representa al Sol y protector de Rodas. Su construcción tuvo también un fuerte significado político y militar. Los habitantes de la isla acababan de resistir con éxito un asedio dirigido por Demetrio Poliorcetes, un general macedonio conocido por su capacidad para conquistar ciudades fortificadas.
El puerto de Mandraki en la isla de Rodas, Grecia, donde se alzan las famosas columnas asociadas con el emplazamiento del Coloso de Rodas. Foto: Capa EsculturasDespués de la victoria, los rodios decidieron aprovechar las máquinas de guerra abandonadas por sus enemigos. Fundieron parte de ese material para utilizarlo en la construcción de una enorme estatua dedicada a su divinidad tutelar. De esta manera, el monumento se convirtió en una celebración de la victoria y en una demostración del poder de la ciudad.
El proyecto fue encargado a Cares de Lindos, escultor originario de la propia isla. Los autores antiguos señalan que la construcción tomó alrededor de 12 años, un periodo considerable para una obra de semejante magnitud.
El trabajo titánico para un coloso con pies frágiles
El tamaño del monumento permite comprender la dificultad de aquella obra. Se estima que fueron necesarias entre 12 y 13 toneladas de bronce para cubrir la estructura interna de la estatua. Plinio el Viejo, quien escribió varias décadas después de su caída, señaló que el Coloso superaba los 30 metros de altura. La cifra de 33 metros es una de las estimaciones asociadas a esta descripción, aunque las dimensiones exactas siguen sin poder determinarse con absoluta certeza.
Representación del Coloso de Rodas, del Libro del Conocimiento , The Grolier Society, 1911. Foto: WikimediaDurante mucho tiempo se popularizó la imagen del Coloso con las piernas abiertas, situado sobre la entrada del puerto de Rodas mientras los barcos pasaban entre sus pies. Sin embargo, esa representación, difundida especialmente desde el Renacimiento, probablemente nunca existió.
Una estructura de esas dimensiones y peso habría tenido enormes dificultades para mantenerse en esa posición. Lo más probable es que la estatua estuviera de pie sobre un pedestal de piedra, cerca del puerto, con los pies juntos o ligeramente separados. Su apariencia real pudo ser menos espectacular que la imagen tradicional, pero mucho más estable.
El gigante cae tras un terremoto
Después de permanecer en pie durante poco más de medio siglo, el Coloso se enfrentó a una fuerza que sus constructores no pudieron controlar. Alrededor de 226 a. C., o posiblemente en 227 a. C. según algunas fuentes antiguas, un potente terremoto sacudió Rodas.
El geógrafo Estrabón describió las consecuencias del desastre, que posteriormente permitieron a los investigadores estimar que el movimiento sísmico pudo superar una magnitud de 6. La isla se encuentra en una zona geológicamente inestable, situada en el límite entre la placa de la región del mar Egeo y la placa africana, por lo que los terremotos han formado parte de su historia.
La estatua, cuya estructura interna probablemente incorporaba vigas de hierro y piedras para darle estabilidad, no resistió las fuertes sacudidas. Los relatos antiguos indican que se quebró a la altura de las rodillas y terminó desplomándose. Así, una obra que había requerido unos 12 años de esfuerzo quedó reducida a los restos de un gigante tendido en el suelo.
Un cadáver de bronce visible durante ocho siglos
La historia del Coloso no terminó inmediatamente con su caída. Sus restos permanecieron en el lugar durante cerca de ocho siglos, sin ser recuperados ni fundidos. Una de las explicaciones atribuidas a las fuentes antiguas es que un oráculo habría recomendado no tocar las ruinas. Otra posibilidad está relacionada con las dificultades económicas y políticas que atravesó Rodas, que habrían impedido emprender una recuperación de semejante magnitud.
La situación cambió durante la conquista árabe de la isla, en el siglo VII. Según la tradición, los restos de bronce fueron vendidos y trasladados fuera de Rodas en una enorme caravana que habría utilizado unos 900 camellos. El metal habría sido llevado hacia la actual Turquía para ser fundido y reutilizado.
No quedó ningún vestigio arqueológico directo que permita reconstruir con certeza su aspecto. Por eso, pese a haber sido una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, el Coloso continúa rodeado de incertidumbres. Su corta existencia, su espectacular construcción y su inesperada caída hicieron que el gigante de Rodas sobreviviera mucho más tiempo en la memoria que sobre sus propios pies.


